Rusia y Cuba trazan ruta de renovada cooperación

La reciente sesión de copresidentes de la Comisión Intergubernamental entre Rusia y Cuba y las delegaciones de los dos gobiernos puso la brújula hacia una ruta que define el futuro inmediato de las relaciones bilaterales. El encuentro anterior celebrado en abril, en Kazán, capital de Tatarstán, fue sin duda un acontecimiento relevante que dejó atrás cuando menos dos años de inmovilidad e inercia.

Avanzamos por un camino muy claro, con seguridad y por los mismos objetivos que fueron trazados, afirmó el vicepresidente del Consejo de Ministros de Cuba, Ricardo Cabrisas, en una evaluación de los recientes eventos ocurridos en los nexos bilaterales.

Cabrisas encabezó la semana reciente, junto al vicepresidente del gobierno ruso Dmitri Rogozin, una reunión de trabajo multisectorial, que tuvo como saldo la firma de seis documentos, entre convenios, contratos y protocolos de colaboración.

Realmente nos encontramos en una nueva etapa, que se inscribe en los propósitos y objetivos que acordaron ambos gobiernos, expresó en entrevista a Prensa Latina el copresidente de la Comisión por la parte cubana.

A fines de 2008, como resultado de la IX Comisión Intergubernamental para la colaboración económico-comercial y científico-técnica, fue rubricado un paquete de 36 documentos que abarcaron disímiles ámbitos de los nexos ruso-cubanos.

Se cerraba así un capítulo de un intenso trienio, que se coronó con la primera visita a Rusia, a inicios de 2009, del presidente Raúl Castro en esa condición.

Desde 2012 a la fecha y, sobre todo, en estos dos últimos años sucedieron eventos importantes en nuestras relaciones, observó Cabrisas.

En octubre de 2013 se firmó la regularización de la deuda de Cuba con la extinta Unión Soviética, a partir de soluciones que ambos gobiernos consideraron satisfactorias.

La comisión fue dotada de una agenda económica bilateral, que recogió las prioridades de los dos países a mediano y largo plazos.

Es el mecanismo que rige y orienta nuestras relaciones en el campo económico, comercial y financiero, explicó el Vicepresidente.

Las conversaciones sostenidas en La Habana, en julio de 2014, entre los presidentes Raúl Castro y Vladimir Putin, significaron un serio empuje a los vínculos.

"Me atrevería a decir que fue el punto de inflexión en nuestras relaciones", exteriorizó Cabrisas.

Los dos gobiernos determinaron trabajar por alcanzar una participación efectiva de Rusia en los planes desarrollo social y económico de nuestro país en mediano y largo plazos, argumentó.

Para el vicepresidente del gobierno ruso Dmitri Rogozin la suscripción de los seis acuerdos fue el resultado de "ese impulso que insuflaron nuestros líderes a la cooperación bilateral".

En estos momentos no hay límites para perfeccionar nuestra cooperación, apreció Rogozin, en relación con el potencial existente en las esferas que están por explotarse como las altas tecnologías, cosmos, medicina espacial, telecomunicaciones, aviación, transporte y farmacéutica, entre las más promisorias.

IMPACTO DE LOS ACUERDOS

Dos de los convenios suscritos por un monto total de mil 200 millones de euros respaldarán programas priorizados por el gobierno cubano en la estrategia de desarrollo socio-económico del país.

Uno de ellos corresponde a la construcción de cuatro bloques energéticos de 200 megavatios cada uno, en total 800 megavatios, que se incorporarán al sistema nacional en un lapso de dos años, en las termoeléctricas Máximo Gómez y Este de La Habana.

El ejecutivo ruso aprobó por disposición del primer ministro, Dmitri Medvédev, la concesión a la isla de un préstamo estatal de unos 100 millones de dólares para la modernización y ampliación de la planta Antillana de Acero, eslabón clave en la industrialización del país.

Se trata de dos puntuales para esos propósitos: energía y siderúrgica, subrayó el vicepresidente cubano.

Imposible, dijo, concebir la industrialización y la recuperación de los sectores en los cuales se trabaja intensamente a partir de los Lineamientos Económicos, si no garantizamos un nivel de generación eléctrica que responda al crecimiento de la economía nacional.

Por otra parte, sin un desarrollo de la siderurgia "estarían muy limitadas nuestras posibilidades de industrialización", sostuvo.

Tanto Rogozin como la titular del Consejo de la Federación (Senado), Valentina Matvienko, catalogaron los convenios como uno de las más grandes de Rusia en el extranjero.

Pese a las dificultades financieras y crediticias derivadas de las sanciones de Occidente, los acuerdos permitirán la mayor inyección rusa en la economía cubana en los últimos 20 años, ponderó el vicepresidente.

Otro avance no menos importante fue el acuerdo de colaboración entre las empresas HEBER BIOTEC y PHARMACO, un paso para el ingreso de productos farmacéuticos cubanos al mercado ruso, y en particular del medicamente Heberprot-P, único en el tratamiento del pie diabético, comercializado en más de 20 naciones.

Independientemente de los aspectos financieros y comerciales beneficiosos para las partes, dijo Cabrisas, la aplicación del producto contribuye a una mejor la calidad de vida de todos los pacientes con esa afectación.

La carpeta de proyectos priorizados incluye asimismo los sectores de prospección, exploración de combustibles fósiles, las fuentes renovables de energía y el transporte.

En este último descuellan los planes en la rama ferroviaria para la reparación y construcción de vagones de pasajeros y de carga. Otra iniciativa apunta a la creación de un nudo de transporte aéreo.

Las partes, de otro lado, están decididas a transitar en el quinquenio venidero (2016-2020) hacia esferas no tradicionales en la cooperación ligadas con las ciencias, tecnología y medioambiente.

Según el vicepresidente cubano, en esa visión se inscriben las posibilidades de transmisión de experiencias que tiene Cuba en medicina y en salud pública en general.

Con ese fin se constituirá un grupo de trabajo bilateral que asumirá la ejecución de proyectos en esa dirección.

Realmente se aprecia una voluntad y una decisión de avanzar por el camino que ambos gobiernos han coincidido y de instrumentar los acuerdos impulsados por los presidentes de los dos países. No tenemos ninguna duda, enfatizó Cabrisas, a modo de conclusión.

Las dos delegaciones se verán de nuevo en noviembre, en La Habana, para trabajar en la carpeta de prioridades del lustro venidero, con una proyección futura de las relaciones.

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Publicado originalmente en Prensa Latina

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