La paz gana terreno en Ucrania con retirada de primeros tanques del frente

La paz gana terreno en el este de Ucrania con el inicio hoy, sábado, del proceso de repliegue del armamento de menos de 100 milímetros de calibre de la zona de separación entre las fuerzas gubernamentales y las milicias prorrusas.

 

"En resumidas de cuentas, esto puede significar el fin de la guerra", afirmó Denís Pushilin, jefe del Soviet Supremo separatista de Donetsk.

 

Tras varios meses de tira y afloja, el Ejército ucraniano y las milicias prorrusas procedieron hoy a alejar sus carros de combate 15 kilómetros del frente.

 

"Hoy hemos retirado casi medio centenar de tanques a una distancia de más de 15 kilómetros de la línea de confrontación (...) en presencia de representantes de la OSCE", informaron fuentes de la autoproclamada república popular de Lugansk.

 

Seguidamente, el Ejército ucraniano procedió a retirar su armamento de menos de 100 milímetros de calibre por orden del presidente de Ucrania, Petró Poroshenko.

 

"Ha comenzado la fase de la retirada del armamento y de los vehículos militares, incluidos tanques, de la línea de separación a una distancia de 15 kilómetros", dijo Andréi Lisenko, portavoz militar de la Presidencia ucraniana, a medios locales.

 

Lisenko aseguró que "Ucrania es un país responsable y cumplirá con celeridad las responsabilidades asumidas a nivel internacional"

 

Por su parte, el mando militar ucraniano informó de que ya se están habilitando los arsenales donde serán emplazados los tanques, las piezas de artillería y los morteros de menos de 120 milímetros.

 

Según informó la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), el repliegue se dividirá en dos etapas: la primera, que incluye a los tanques, durará 15 días; mientras la segunda, que incumbe morteros y artillería, se prolongará durante 24 días.

 

Ambos bandos acordaron el martes en Minsk que iniciarían el repliegue del armamento en caso de que se cumpliera a rajatabla una tregua de 48 horas, lo que fue confirmado tanto por Kiev como por los insurgentes.

 

"Este proceso contempla el alejamiento del armamento a la distancia necesaria. De hecho, se está creando una zona desmilitarizada de 30 kilómetros. En esta situación será extremadamente difícil intercambiar disparos" de artillería, explicó Pushilin.

 

La retirada del armamento es considerado el principio del fin de la guerra en el este de Ucrania, que estalló en abril de 2014 cuando los prorrusos se sublevaron militarmente contra las nuevas autoridades que derrocaron en Kiev al entonces presidente ucraniano, Víktor Yanukóvich.

 

En realidad, las buenas noticias comenzaron a llegar de la zona de combate a finales de agosto, cuando ambas partes acordaron una tregua con ocasión del inicio del año escolar, que se ha cumplido con la excepción de algunas escaramuzas aisladas.

 

Es verdad también que ambos bandos procedieron ya en el pasado a retirar el armamento pesado de más de 100 milímetros de calibre de la zona de combate, pero, según denunció la OSCE, esas baterías y lanzaderas de misiles fueron desplegadas de nuevo en cuanto se reanudaron los combates.

 

No obstante, ahora la situación es diferente, ya que ambas partes están ahora más centradas en el cumplimiento del aspecto político de los acuerdos de paz de Minsk y, además, Rusia está enfrascada en otro conflicto, el de Siria.

 

Este último acuerdo de retirada de armamento fue rubricado ayer en París por Poroshenko y los presidentes de Rusia, Vladímir Putin; Francia, Francois Hollande, y la canciller alemana, Angela Merkel, garantes de los acuerdos de paz de Minsk.

 

No obstante, estos líderes reconocieron que la totalidad de los aspectos militares y políticos de los acuerdos difícilmente se cumplirán en el plazo previsto, es decir, antes de finales de este año.

 

Hasta ahora, Poroshenko se había negado a prolongar los acuerdos de paz, pero la realidad es muy tozuda y es poco probable que, por ejemplo, Kiev recupere el control de la frontera ruso-ucraniana este año.

 

Con todo, el principal escollo son los comicios locales convocados por los separatistas en Donetsk (18 de octubre) y Lugansk (1 de noviembre), cuando en el resto del territorio nacional tendrán lugar el 25 de este mes.

 

Según el Kremlin, Putin se comprometió a abordar este asunto con los dirigentes separatistas, aunque no prometió que vaya a convencerles para que desconvoquen dichas elecciones.

 

La pelota parece estar en el tejado de Ucrania, cuyo Parlamento debe aún aprobar definitivamente la ley sobre descentralización, que contempla la concesión de ciertas dosis de autonomía a las zonas separatistas, lo que no será fácil, debido a la oposición de buena parte de la opinión pública.

 

Eso sí, los cuatro líderes acordaron que la ley ucraniana sobre la concesión de autonomía no se aplicará hasta que se verifique que los comicios locales en Donetsk y Lugansk se celebran según la legislación electoral ucraniana.

 

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