Merkel y Hollande afirman que no hay plan B al Acuerdo de Minsk sobre Ucrania

La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, François Hollande, aseguraron hoy ante el jefe de Estado ucraniano, Petró Poroshenko, que no hay plan B alternativo al Acuerdo de Minsk, a pesar de los incumplimientos y el repunte de la violencia.

La sintonía ha sido absoluta en el encuentro a tres bandas celebrado en la Cancillería berlinesa en el Día de la independencia ucraniana, en un claro signo de apoyo cerrado a Kiev frente a un Moscú no invitado, en un momento en el que los combates entre los separatistas prorrusos y el Ejército ucraniano amenazan con descarrilar el proceso por completo.

"Hemos venido aquí a implementar el Acuerdo de Minsk, no a ponerlo en cuestión", aseguró la canciller en la rueda de prensa que siguió a la reunión formal, que posteriormente fue completada por una cena de trabajo.

Poroshenko, por su parte, subrayó que "no hay alternativa al Acuerdo de Minsk", en relación al pacto que firmó con los separatistas y el presidente ruso, Vladímir Putin, el pasado febrero, con la mediación de Merkel y Hollande, para poner fin al conflicto en el este de Ucrania.

"Cumplimiento e implementación", pidió por su parte el presidente francés.

No obstante, muchos de los elementos que se pactaron en aquella maratoniana negociación en la capital bielorrusa no se han puesto en práctica, y ambas partes se acusan mutuamente de incumplimientos, mientras la cifra de muertos sigue elevándose, por encima ya de las 7.000 víctimas militares y civiles, según la ONU.

Merkel lamentó que actualmente no se está implementando "en su totalidad" la tregua, una "condición previa", para que pueda desarrollarse el contenido político del pacto.

En este aspecto, recalcó que es preciso retirar cuanto antes las armas pesadas (de calibre de 100 milímetros o superior) de la denominada zona de contacto, esto es, el frente: "Ucrania está preparada para esto", respondió Poroshenko.

Asimismo, aseguró ver "con preocupación" los ataques de los últimos días a los observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europea (OSCE), que aseguró que "no se pueden mover con libertad" para cumplir con su tarea en la zona.

"Hay que garantizar la seguridad de la OSCE porque ellos son la garantía del proceso de paz", apuntó Poroshenko.

Merkel reconoció también que hay diferencias de criterio entre Kiev y Rusia en relación a dos de los puntos acordados en Minsk: la reforma de la Constitución ucraniana y la celebración de elecciones en Ucrania.

Hollande recalcó a este respecto que habrá comicios y que estos se realizarán siguiendo la ley electoral ucraniana y contarán con una "legítima representación de las regiones", mientras Poroshenko asentía a sus palabras.

Un elemento de preocupación para Merkel es que no se esté asegurando la llegada de ayuda humanitaria a la población civil en el este de Ucrania, en contra de lo que se pactó en Minsk.

El presidente ucraniano recordó por su parte que para su Gobierno es muy importante que se cumpla asimismo lo acordado en relación a la liberación y canje de prisioneros.

En el encuentro también se abordó la necesidad de desbloquear las conversaciones para lograr un acuerdo que permita el tránsito seguro de gas ruso hacia Europa a través de Ucrania "y que sirva también a la seguridad energética ucraniana", indicó Poroshenko.

Por otra parte, el presidente ucraniano alabó la determinación de sus dos interlocutores para relanzar el proceso de asociación de su país con la Unión Europea.

Putin fue el gran ausente de esta cita en Berlín y tanto Merkel como Hollande quisieron explícitamente restar importancia a que la reunión no hubiese adoptado el denominado "formato Normandía", un modelo de diálogo a cuatro que a juicio de ambos líderes continúa estando vigente para tratar de buscar una salida negociada a esta crisis.

Poroshenko tiene previsto viajar a Bruselas este jueves y reunirse también con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. 

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