UE y seis países ex soviéticos comienzan cumbre marcada por crisis Ucrania

El conflicto de Ucrania planea sobre la cumbre que los 28 países de la Unión Europea (UE) y los seis ex soviéticos de la Asociación Oriental (Ucrania, Georgia, Armenia, Azerbaiyán, Moldavia y Bielorrusia) iniciaron hoy en Riga para acercar política y económicamente a estos dos bloques.

Antes de que los líderes cenaran al comenzar esta noche la cumbre, los ministros de Exteriores trataron de consensuar una declaración final que dos países, Bielorrusia y Armenia, amenazaron con no firmar por incluir el término "anexión ilegal" de Crimea por parte de Rusia.

Frente a ellos, otros dos de los países del Este, Georgia y la propia Ucrania, escucharon con satisfacción como se confirmaba la voluntad comunitaria de liberalizar visados para sus ciudadanos de cara al próximo año si se cumplen todos los requisitos.

"Se van a analizar las relaciones entre la UE y la Asociación Oriental y la cuestión más difícil es Ucrania. Este país tiene un Acuerdo de Asociación con la UE y la situación que se está viviendo esta enrareciendo las relaciones con Rusia", dijo el ministro español de Exteriores, José Manuel García-Margallo.

"Espero que la situación en Ucrania se tranquilice, que las dos partes respeten los acuerdos de Minsk y podamos dar pasos para normalizar las relaciones con Rusia, siempre que cumpla de legalidad internacional y respete la integridad territorial de Ucrania", agregó.

Nadie duda de la influencia que tiene Rusia en esta cumbre, que observa con atención a pesar de no participar en ella.

"La Asociación Oriental no es un concurso de belleza entre Rusia y la UE. Pero, para ser sincero, la belleza cuenta", dijo el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

"Si Rusia fuera un poco más suave, más franca, más atractiva, quizá no tendría que compensar sus limitaciones con sus tácticas de acoso agresivas y destructivas contra sus vecinos", añadió, en alusión a la interferencia en el este de Ucrania.

El presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, subrayó que "esta reunión no concierne al ingreso en la UE, pero tenemos que asegurarnos de que exista la perspectiva europea para todos y cada uno de los países".

"No están listos, no estamos listos. El proceso sigue su camino", dijo en referencia a una hipotética adhesión.

Por su parte, el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, dejó claro que "necesitamos hacer una diferenciación entre unos países y otros, no podemos decir que todos los mensajes son los mismos para todos los países".

"Por ejemplo, las dictaduras no tienen lugar en la Unión Europea. Y éste es muy buen mensaje para un dictador y para regímenes autoritarios que necesitan democracia", señaló, sin mencionar al presidente bielorruso, Alexandr Lukashenko, considerado como el último dictador de Europa, ausente en la reunión por las sanciones de la UE que pesan sobre él.

En contraste, Schulz se refirió a "otros países, democracias, que necesitan apoyo económico y un enfoque hacia la Unión Europea, que deberían tener una perspectiva".

"Necesitamos una estrategia para traer a nuestros vecinos lo más cerca posible de la UE", declaró a su llegada de una cumbre que se celebra después de la última de Vilna de 2013, cuando la negativa del entonces presidente de ucrania, Viktor Yanukóvich a firmar un acuerdo de asociación marcó el comienzo de esta crisis.

"Ucrania es un país soberano en Europa que está claramente bajo invasión, lucha por su soberanía e integridad territorial y le tenemos que apoyar", dijo el primer ministro estonio, Taavi Roivas.

Los líderes prevén aprobar una declaración conjunta al término de su reunión mañana en la que ha habido dos elementos de tensión: la anexión de Crimea y el conflicto de Nagorno-Karabaj, disputada por Armenia y Azerbaiyán, según indicaron fuentes comunitarias.

"Creo que la situación en torno a Crimea es reconocida por todo el mundo. Y si Bielorrusia debe definir su posición y esa posición no es demasiado decidida, creo que es un problema de Bielorrusia y no de la UE", indicó el presidente ucraniano, Petró Poroshenko.

Otro de los grandes temas en la agenda es la perspectiva de Ucrania y Georgia de obtener un régimen de exención de visados con la UE, algo para lo que es "muy difícil dar una fecha", según fuentes comunitarias, ya que "es una cuestión técnica y no política", y la Comisión Europea aún deberá emitir un informe al respecto a finales de año.

"Veremos el nuevo informe y, si todos los criterios están conformes, Georgia y Ucrania tendrán el año que viene visados", señaló la primera ministra letona, Laimdota Straujuma.

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