EEUU y Rusia se cruzan acusaciones en la OSCE sobre la situación en Ucrania

EEUU y Rusia intercambiaron ayer reproches y acusaciones tras una reunión del Consejo Permanente de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) para tratar sobre la intensificación de la violencia en el este de Ucrania.

EEUU y Rusia intercambiaron ayer reproches y acusaciones tras una reunión del Consejo Permanente de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) para tratar sobre la intensificación de la violencia en el este de Ucrania.

"Todos queremos que esta violencia se detenga y todos vemos un papel de Rusia en la intensificación de la violencia", declaró a los periodistas el embajador de Ucrania ante la OSCE, Ihor Prokopchuk.

Tanto Prokopchuk como el representante de EEUU, Daniel Baer, coincidieron en la necesidad de aplicar de forma plena los acuerdos de alto el fuego de Minsk (septiembre 2014) y criticaron a Rusia por haber abastecido con armas a los rebeldes, algo que Moscú niega.

Baer aseguró que, "una vez más, Rusia se ha encontrado totalmente aislada en el Consejo Permanente, viviendo en una realidad paralela cuando todo el mundo ve claramente responsabilidad por parte de Rusia".

"El embajador ruso dice que es difícil persuadir a los separatistas para que dejen de bombardear. La persuasión no sería necesaria si Rusia no hubiera abastecido a los separatistas con los proyectiles que usan para matar civiles", agregó el embajador estadounidense.

El pasado sábado, un ataque de artillería lanzado sobre la ciudad de Mariúpol mató a 30 personas y dejó casi un centenar de heridos.

Los observadores de la OSCE sobre el terreno constataron que los proyectiles procedían de zonas controladas por las milicias prorrusas.

Durante la semana precedente, se habían recrudecido los combates en la región de Donetsk, en particular en el aeropuerto de la ciudad homónima y sus alrededores, en una seria ruptura de la última tregua, firmada en diciembre.

EEUU y Ucrania confiaron en que pronto pueda celebrarse otra reunión del grupo negociador formado por Rusia, Ucrania y la OSCE, pero no pudieron ofrecer una fecha concreta para el encuentro.

Por su parte, el embajador de Rusia ante la OSCE, Andrei Kelin, dijo que su país es el más interesado en que se acaben las hostilidades y sostuvo que es "demasiado pronto" para llegar a conclusiones sobre lo sucedido en Mariúpol.

Kelin recordó que los prorrusos han negado ser los autores del ataque en Mariúpol y afirmó que numerosos rebeldes proceden de esa ciudad y cuentan allí con familiares.

El representante ruso dijo que la muerte la semana pasada de ocho personas por un disparo de artillería contra una parada de trolebús en Donetsk había generado entre los rebeldes una "atmósfera de odio" contra "las fuerzas ucranianas" y que, en ese ambiente, se reduce la influencia de Moscú sobre esas milicias.

"Nuestro único deseo es la pacificación y la normalización de la situación. Pero eso no se puede hacer sin un diálogo entre Kiev y los líderes (rebeldes) de Donetsk y Lugansk. Es imposible de otra forma. Se requiere que las dos partes hablen", concluyó Kelin.

Donetsk y Lugansk, en el este de Ucrania fronterizo con Rusia, son escenario de una sublevación prorrusa que comenzó en abril pasado.

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