El líder chechén pone a disposición de Putin decenas de miles de voluntarios

El líder de la república norcaucasiana de Chechenia, Ramzán Kadírov, puso ayer a disposición del presidente de Rusia, Vladímir Putin, decenas de miles de voluntarios con preparación militar para cumplir "misiones de combate de cualquier complejidad".

El líder de la república norcaucasiana de Chechenia, Ramzán Kadírov, puso ayer a disposición del presidente de Rusia, Vladímir Putin, decenas de miles de voluntarios con preparación militar para cumplir "misiones de combate de cualquier complejidad".

"Somos plenamente conscientes de que el país tiene ejército regular, aviación, armada y fuerzas nucleares, pero hay misiones que solo voluntarios pueden cumplir", dijo Kadírov, citado por la agencia Interfax, en un mitin en Grozni, la capital chechena.

Ante unos 20.000 voluntarios con instrucción militar, Kadírov destacó que Putin lleva quince años ayudando al pueblo de la república rusa de Chechenia.

"Ahora nosotros, y somos decenas de miles los que hemos recibido preparación militar, le pedimos al líder nacional de Rusia que nos considere como un destacamento especial de voluntarios (...) dispuestos a defender a Rusia, su estabilidad y fronteras, y a cumplir misiones de combate de cualquier complejidad", dijo.

El dirigente chechén denunció que Estados Unidos y Europa "le han declarado una guerra económica a Rusia e intentan provocar caos, pánico y desórdenes masivos en el país".

"Pero el pueblo ruso se han unido en torno a su líder, Vladímir Putin", recalcó Kadírov, quien destacó que "en esta unidad el pueblo chechén ocupa uno de los lugares centrales".

Hace solo diez días el jefe del Kremlin criticó a Kadírov, por llamar a castigar sin mediar decisiones judiciales a familiares de terroristas.

"En cuanto a lo que dijo Kadírov en relación a los familiares de de terroristas, acerca de (destruir) sus casas y de expulsarlos de la república, puedo tener una sola postura: en Rusia todos deben cumplir la ley vigente en el país", dijo Putin.

El 5 de diciembre, al día siguiente de un ataque terrorista en Grozni, la capital chechena, que dejó catorce policías muertos, Kadírov publicó una entrada en Instagram en la que anunció que las familias de los guerrilleros serían expulsadas de Chechenia y sus casas demolidas hasta los cimientos.

El presidente ruso indicó que la demolición de viviendas de las familias de terroristas es una práctica en algunos países, como Israel, y agregó que "Estados Unidos legalizó la tortura".

"Pero esto no le da derecho a nadie, incluido el dirigente de Chechenia, a aplicar castigos extrajudiciales", puntualizó.

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