Moldavia da la espalda a UE al dar victoria electoral a dos fuerzas prorrusas

Moldavia dio un gran paso atrás en su integración europea al otorgar la victoria electoral en los comicios parlamentarios celebrados este domingo a dos partidos que defienden el acercamiento a Rusia y ponen en duda el futuro del Acuerdo de Asociación con la UE firmado este año.

Moldavia dio un gran paso atrás en su integración europea al otorgar la victoria electoral en los comicios parlamentarios celebrados este domingo a dos partidos que defienden el acercamiento a Rusia y ponen en duda el futuro del Acuerdo de Asociación con la UE firmado este año.

Con el 62 por ciento del escrutinio, el hasta hace nada insignificante Partido Socialista (PS) ha cosechado el 21,82 por ciento de los votos y se ha convertido en la primera fuerza política del país.

Aunque el europeísta Partido Liberal Democrático, del primer ministro Iurie Leanca, se ha alzado como la segunda formación con más votos, gracias al apoyo del 18,63 por ciento de los electores, sus socios en el actual Gobierno no logran sumar lo necesario para reeditar el pacto.

Los tres partidos del pacto europeísta que ha gobernado Moldavia desde 2009, responsables de firmar el Acuerdo de Asociación con los Veintiocho, logran poco más del 40 por ciento de los votos incluso después de plantear los comicios como una plebiscito al rumbo europeo tomado por el país bajo su mandato.

El Partido Democrático obtiene el 16,55 de los votos, mientras que los ultranacionalistas del Partido Liberal, desde cuyas filas se ha defendido la reunificación de Moldavia con la vecina Rumanía, se convierte en la quinta y última fuerza política en acceder al Legislativo al obtener el 7,58 por ciento de las papeletas.

El gran perdedor de estos comicios es el Partido Comunista del expresidente Vladímir Voronin, que pierde su histórica condición de primera fuerza política del país al recoger apenas el 19,18 por ciento de los votos.

Nada más conocer los primeros resultados oficiales anunciados por la Comisión Electoral Central (CEC) moldava, los socialistas liderados por el excomunista Ígor Dodón declararon que el pueblo se ha manifestado por un vector distinto de desarrollo.

Durante la campaña, el partido de Dodón ha defendido la denuncia del Acuerdo con Bruselas y la integración en la Unión Aduanera liderada por Rusia.

El PS, mucho más agresivo en su discurso antieuropeo, parece haber recogido el voto de los simpatizantes de Patria, formación claramente prorrusa expulsada de la carrera electoral tres días antes de la jornada de votación.

El partido del empresario Renato Usati, acusado de recibir financiación ilegal desde el extranjero, aspiraba a unos 15 de los 101 escaños que conforman el Parlamento moldavo antes de ser retirado de la campaña.

Con un discurso igualmente agresivo contra la coalición europeísta, los comunistas se han mostrado en cambio mucho más reservados con el futuro de la asociación con Europa y han asegurado que no se plantean denunciar el documento, aunque sí negociar su revisión para no poner en riesgo la relación del país con Moscú.

Tras varios lustros como el partido con más escaños en el Parlamento, el PC deberá plantearse un pacto con los socialistas de Dodón, al que Voronin ha tachado de traidor, si quieren desbancar a las fuerzas europeístas que le quitaron el poder en las anteriores legislativas.

Voronin, que días antes de la jornada electoral rechazaba cualquier pacto tanto con los socialistas como con cualquier otro partido, no perdona a Dodón su fuga a las filas del PS en 2011.

A pesar de que los comicios fueron planteados como decisivos para el futuro del país, sobre todo por las fuerzas europeístas, apenas un 55,86 por ciento de los moldavos censados acudieron a votar, la participación más baja desde hace al menos quince años.

Aunque más de 200.000 habitantes de la región separatista moldava de Transnistria forman parte del censo electoral, no participaron en los comicios.

La región, una franja de tierra enclavada entre Ucrania y Moldavia habitada por poco más de medio millón de personas, de los cuales entre 150.000 y 200.000 son rusos, rompió lazos con Chisinau tras una guerra civil (1992-1993) que costó la vida a centenares de personas.

La nueva mayoría parlamentaria que salga de los comicios, en caso de que cuadre un pacto, deberá elegir al jefe del Estado, que en el peculiar sistema electoral moldavo debe ser votado por al menos tres quintos de la cámara, o sea, 61 legisladores.

Los diputados pueden realizar únicamente dos votaciones para elegir al presidente, y en caso de no conseguirlo se disuelve el Legislativo y se convocan nuevas elecciones.

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