Rusia y países ribereños rechazan presencia militar extranjera en el Caspio

Rusia, Irán y los otros tres países bañados por el Caspio rechazaron hoy la presencia militar extranjera en ese mar, en clara alusión a EEUU y la OTAN, aunque siguen sin acertar a delimitarlo con el fin de explotar sus ingentes recursos naturales.

"El derecho a la presencia en el mar Caspio lo tienen exclusivamente las Fuerzas Armadas de los países ribereños. Ése ha sido el régimen histórico y no tenemos intención de modificarlo", destacó el presidente ruso, Vladímir Putin, durante la IV Cumbre del Caspio.

Desde un principio, Moscú y Teherán habían abogado por incluir ese punto en la declaración política o documento final de la cumbre, celebrada en la ciudad rusa de Astraján, situada en el delta del río Volga, que desemboca en el Caspio.

Los analistas consideran que el objetivo es mantener al margen del Caspio a Estados Unidos y la OTAN, que incrementaron su presencia en Asia Central desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, lo que es visto con recelo tanto por rusos, como por iraníes o chinos.

Entre los principios de seguridad regional acordados hoy figuran el "equilibrio de fuerzas" y que la presencia militar en el Caspio sea moderada, tenga en cuenta los intereses de todas las partes y no dañe la seguridad de ningún país.

"En general, todos los asuntos de la región tenemos intención de decidirlos exclusivamente en el marco del grupo de cinco países que tienen derechos soberanos sobre el mar Caspio y sus recursos", recalcó Putin, según los medios rusos.

Los líderes regionales abogaron por que el Caspio sea "un oasis de paz, buena vecindad, amistad y cooperación" y sus recursos utilizados con "fines pacíficos".

Putin aprovechó la cumbre para reunirse con el presidente de Irán, Hasán Rohaní, mientras en Astraján también estuvieron presentes los líderes de Kazajistán, Nursultán Nazarbáyev; Azerbaiyán, Ilham Alíev, y Turkmenistán, Gurbangulí Berdimujamédov.

"Hemos logrado buenos resultados, en gran medida gracias a la postura de su delegación, a su postura", destacó Putin durante la reunión con Rohaní, quien criticó las sanciones occidentales contra Rusia por su papel en la crisis ucraniana.

No obstante, pese a los buenos deseos, el acuerdo sobre la delimitación del Caspio, el lago más grande del mundo con una superficie de 370.886 kilómetros cuadrados, quedó una vez más pendiente para la próxima cumbre, prevista para 2015 en Kazajistán.

Los líderes sí acordaron la fórmula para delimitar las aguas territoriales, el fondo del mar y sus recursos, al igual que las reglas para la navegación y la explotación pesquera.

"Especialmente significativo es el punto sobre que la mayor parte del Caspio será de uso común. Gracias a esto, ahora quedan descartados los posibles malentendidos o las tensiones en las relaciones que antes podían surgir debido a la diferente interpretación de su régimen marítimo", observó Putin.

Los cinco países acordaron que cada uno contará con dos zonas costeras bajo su control: una soberana de 15 millas marinas y otra de 10 con derecho exclusivo de explotación de sus recursos.

En lo que no se pusieron de acuerdo es en qué hacer con el resto del mar, aspecto clave para la firma de una Convención sobre su estatus jurídico.

Los países ex soviéticos están de acuerdo en delimitar el Caspio según la Convención sobre el derecho del mar de 1982, pero "Irán quiere medir el ancho de su zona marítima nacional a partir de la línea que une su frontera terrestre con Azerbaiyán y Turkmenistán, es decir, según la frontera no delimitada soviético-iraní", explicó el asesor del Kremlin Yuri Ushakov.

El Caspio era compartido por Moscú y Teherán según los tratados de 1921 y 1940, pero la desintegración de la Unión Soviética en 1991 puso fin a este entendimiento con la independencia de las otras tres repúblicas ribereñas: Kazajistán, Turkmenistán y Azerbaiyán.

Aunque Irán llegó a exigir el control de la mitad del mar, ahora pide o bien el condominio de todo el mar entre todos los Estados ribereños o su división en cinco partes iguales.

La clave es definir si el Caspio, que tiene agua salada pero no salida al mar, es un lago o un mar, ya que de ello depende su reparto y el control sobre una de las mayores reservas de hidrocarburos del planeta.

Si fuera un lago, los países estarían obligados a repartirse equitativamente los recursos y los beneficios de su explotación, mientras que si es un mar, tendrían que delimitar proporcionalmente la superficie que le corresponde a cada país a partir del litoral.

En este segundo caso, a Irán le correspondería sólo el 13 por ciento del Caspio y su sector menos rico, según los expertos, que estiman que más de la mitad del petróleo se encuentra en la ribera kazaja.

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