Berlín conmemora el 20 aniversario de la salida de las tropas rusas del país

Berlín conmemora mañana sin apenas ruido el 20 aniversario de la salida de los últimos soldados rusos de Alemania tras cinco décadas de presencia militar, despedidos en la capital alemana por el entonces canciller alemán, Helmut Kohl, y el presidente ruso, Borís Yeltsin.

El 31 de agosto de 1994, en la histórica plaza berlinesa del Gendarmenmarkt, el último comandante en jefe del Grupo Occidental de Tropas (WGT) del Ejército Rojo, Matwei Burlakov, comunicó oficialmente el fin de la retirada de sus fuerzas en el país.

Con esta ceremonia, presidida por Kohl y Yeltsin, se puso el punto y final a una ocupación que había comenzado con la rendición alemana el 8 de mayo de 1945 en el barrio de Karlhorst, a las afueras de Berlín.

"Nuestros soldados regresan a Rusia con el convencimiento de que de suelo alemán nunca volverá a partir una guerra", destacó entonces el presidente ruso.

Una exposición inaugurada esta semana en el Museo ruso-alemán de Karlshost recuerda la herencia que las guarniciones rusas dejaron tras su paso por la extinta República Democrática Alemana (RDA).

La muestra presenta objetos encontrados en cuarteles ubicados en los alrededores de la capital alemana, como la de Wünsdorf -donde se reunían los altos mandos-, Karlshorst -la antigua central del Servicio Secreto soviético (KGB) y el Departamento Central de Inteligencia (GRU)-, y el campo de instrucción de Lieberose.

Asimismo, en cooperación con el Museo de los Aliados berlinés, la institución ha organizado diversos actos que, bajo el nombre "Despedidos por separado - ¿recordados juntos?", rememoran la salida del país de los soldados rusos, americanos, británicos y franceses tras el fin de la Guerra Fría.

Hace veinte años, las tropas rusas fueron objeto de varios homenajes antes de partir, como la ceremonia militar en el monumental cementerio soviético del barrio de Treptow, donde 1.000 soldados rusos y 600 alemanes rindieron honores a los caídos del Ejército Rojo en la batalla final de Berlín, al final de la II Guerra Mundial.

Al término del emotivo acto militar al pie de la gigantesca estatua que representa a un soldado soviético que destruye con su espada una cruz gamada mientras sostiene sobre su brazo izquierdo a una niña, los soldados de la Brigada de Berlín cantaron el mítico himno ruso "Adiós Alemania", con estribillo en alemán.

Kohl aseguró que las tropas rusas no abandonaban Alemania como ocupantes, "sino como amigos", y agradeció "al gran pueblo ruso" su "firme voluntad de trabajar unidos por la paz y la libertad".

Cerca de 550.000 personas entre soldados rusos, empleados civiles y sus familiares, así como un abultado arsenal bélico, fueron replegados entre 1990 y 1994 del territorio de la RDA a sus nuevos destinos en Rusia y otros países de la antigua URSS.

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