Ucrania irá a la cumbre de Minsk para negociar la paz con Rusia

La paz en el este de Ucrania está en manos de Rusia, sobre cuyos hombros las autoridades de Kiev cargan prácticamente toda la responsabilidad del sangriento conflicto armado, según se desprende de las declaraciones que hizo hoy el presidente ucraniano, Petró Poroshenko.

"Vamos a Minsk a hablar de la paz", dijo el mandatario ucraniano sobre su asistencia el próximo 26 de agosto a la cumbre entre la Unión Aduanera (Rusia, Kazajistán y Bielorrusia), la Unión Europea y Ucrania que acogerá la capital bielorrusa, en la que él coincidirá con el presidente ruso, Vladímir Putin.

Ahora que algunas voces en Occidente, sobre todo en la UE, han vuelto a pedir a Kiev un alto el fuego en la zona del conflicto armado, Poroshenko reitera que "Ucrania quiere la paz", pero insinúa a renglón seguido que el fin de la guerra con los separatistas prorrusos depende de Moscú y no de Kiev.

"Instamos a que se lleven a los guerrilleros de Ucrania. Estoy seguro de que lo conseguiremos", dijo el líder ucraniano en una clara alusión a Rusia.

Mientras la Cancillería rusa pidió hoy la cooperación del Consejo de Seguridad de la ONU para forzar a las partes en conflicto a "declarar un alto el fuego" a fin de facilitar la entrada de ayuda humanitaria rusa en el este de Ucrania, Kiev insistió en que la tregua será posible sólo si se cumplen sus condiciones.

"Esperamos lograr acuerdos de la reunión de Minsk, y el plan de paz ofrecido por el presidente de Ucrania todavía tiene vigencia", apuntó al respecto el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania (CSND), Andréi Lisenko, en otra clara referencia a Rusia como un país capaz de poner fin por sí sólo al conflicto armado.

Dicho plan de paz, rechazado una y otra vez por los prorrusos que combaten contra las tropas ucranianas en el este del país, no contempla más que la rendición incondicional de los rebeldes, aunque sí les ofrece la posibilidad de "abandonar Ucrania" o acogerse a una amnistía en caso de que no pesaran sobre ellos delitos graves.

En cuanto a la propuesta del alto el fuego temporal, Ucrania esgrime las mismas condiciones que ya lanzaba hace un mes y medio en idénticas circunstancias: el respeto mutuo de la tregua, la liberación de todos los prisioneros tomados por los separatistas y la impermeabilización de la frontera por parte de Rusia.

Kiev se arma de pruebas para demostrar la presunta implicación directa de Moscú en la guerra que libran las tropas ucranianas en las rebeldes regiones orientales de Donetsk y Lugansk.

El portavoz del CSND informó hoy de la captura de dos blindados de las fuerzas aerotransportadas rusas, supuestamente abandonados por sus tripulantes en medio de un combate en las afueras de la sitiada ciudad de Lugansk.

Al parecer, los soldados ucranianos encontraron en uno de los blindados toda clase de documentación, incluidos documentos personales de sus ocupantes, que demostraría que la tripulación y el vehículo pertenecen a la división de Pskov (735 kilómetros al noroeste de Moscú) de las Fuerzas Aerotransportadas rusas.

El Ministerio de Defensa ruso desmintió la información sobre la presencia de sus tropas en Ucrania y acusó a Kiev de mentir y de falsificar documentos para acusar a Rusia.

El portavoz oficial de la cartera rusa, Ígor Konashénkov, se sorprendió por la cantidad de documentos encontrados a bordo de un blindado, ya que, de ser ciertas las acusaciones de Kiev, la tripulación debería al menos hacer todo lo posible para ocultar su pertenencia a las Fuerzas Armadas rusas, dijo.

"En cuanto a pasaportes, tarjetas de crédito y pólizas de seguro, sólo puedo decir que a los logros del Servicio de Seguridad de Ucrania hay que añadir otro, la compra de documentos robados", apuntó el general ruso.

Por otro lado, el convoy humanitario ruso retenido desde hace una semana en la frontera ruso-ucraniana podría entrar a partir de mañana y de manera escalonada en el este de Ucrania, según dijo hoy en Moscú el jefe de la Cruz Roja en Europa y Asia Central, Lorán Korba, en declaraciones medios de comunicación entre los que estaba Efe.

Tras varios días de tira y afloja, la Aduana ucraniana inició hoy la certificación de la ayuda cargada en 262 camiones rusos y que tras su entrada en territorio ucraniano bajo control de los rebeldes será transportada, gestionada y repartida por personal del Comité Internacional de la Cruz Roja.

La organización internacional, que se negaba a asumir la jurisdicción de la carga hasta obtener garantías de seguridad de todas las partes, dio por superados hoy los escollos y se mostró dispuesta a poner en marcha enseguida el envío del convoy a la población civil en la zona del conflicto.

En el terreno militar, los combates más encarnizados entre las fuerzas de Kiev y los separatistas continuaron un día más en la pequeña localidad de Ilovaisk, a unos 40 kilómetros al sureste de la ciudad de Donetsk.

Al menos 16 efectivos de las tropas ucranianas han muerto en las últimas 48 horas en combates por esa ciudad de apenas 16.000 habitantes.

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