Los ministros de Exteriores de Rusia y Ucrania se reúnen esta tarde en Berlín

Moscú y Kiev se sientan a dialogar esta tarde en Berlín a invitación del Gobierno alemán, que pretende ayudar con esta nueva ronda de negociación a atajar la violencia en el este de Ucrania tras una semana de desencuentros y aumento de las hostilidades.

La reunión va a sentar frente a frente a los ministros de Asuntos Exteriores de Rusia y Ucrania, Serguéi Lavrov y Pavlo Klimkin, y contar con la mediación de su homólogo alemán, Frank-Walter Steinmeier, y el francés, Laurent Fabius.

"He invitado de nuevo a Berlín a los ministros de Rusia, Ucrania y Francia para abordar caminos frente a la crisis", indica hoy en una entrevista en el Bild am Sonntag el ministro alemán.

El objetivo de esta nueva entrevista entre Kiev y Moscú es, en términos generales, "encontrar una solución que ponga fin a las hostilidades", aunque se prestará especial atención a cómo permitir "la llegada de la ayuda humanitaria que precisa la población del este de Ucrania", agregó el jefe de la diplomacia alemana.

El encuentro, que arrancará a las seis y media de la tarde (16.30 GMT), contará con una declaración de Steinmeier en solitario al comienzo y no está previsto que haya una comparecencia posterior de sus participantes.

Este formato proporciona una mayor flexibilidad a los ministros a la hora de negociar sin limites de tiempo, pero no eleva especialmente las expectativas en cuanto a los posibles resultados de la reunión.

Horas antes de que arranque la conferencia, Klimkin pidió en una entrevista en la radio pública alemana Deutschlandfunk ayuda "militar" a la Unión Europea (UE) y a la OTAN para combatir a los separatistas prorrusos del este de Ucrania.

"Si llegase este tipo de ayuda, sería más fácil para nuestras tropas actuar sobre el terreno", indicó Klimkin, que ejerce como ministro de Asuntos Exteriores desde junio tras haber sido dos años embajador de Ucrania en Berlín.

Además, Klimkin aclaró que Kiev no está en contra de que el convoy de ayuda humanitaria ruso atraviese sus fronteras, pero señaló que Moscú debe entregarle el mando de la misión a la Cruz Roja.

Poco después, los insurgentes prorrusos anunciaron haber derribado un caza ucraniano cerca de Lugansk, uno de los bastiones de los separatistas en el este de Ucrania, añadiendo más tensión a un conflicto que ha vuelto a resurgir en los últimos días.

El convoy ruso con 262 camiones de ayuda humanitaria sigue mientras tanto aún en la frontera y está siendo inspeccionado por representantes del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

El Gobierno ucraniano, por su parte, aún no ha garantizado la seguridad del convoy, que para llegar a Lugansk debe atravesar primero una de las zonas donde se libran fuertes combates entre prorrusos y el Ejército de Kiev.

Tras varios días de tira y afloja entre Kiev, Moscú y el CICR, el Gobierno ucraniano y la organización internacional reconocieron hace apenas unas horas que la carga transportada por los camiones rusos es ayuda humanitaria.

La Cruz Roja dio por bueno que los 1.900 kilogramos de ayuda humanitaria rusa contienen carne en conservas, arroz, azúcar, cereales, té, sal, leche condensada, agua, alimentos infantiles, sacos de dormir, medicamentos y generadores eléctricos. 

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