El Consejo de Seguridad estudia una resolución sobre el siniestro del MH17

Australia ha presentado al Consejo de Seguridad de la ONU un proyecto de resolución para exigir que se dé acceso al área del siniestro del vuelo MH17 de Malasya Airlines en el este de Ucrania y se facilite una investigación internacional, indicaron ayer fuentes diplomáticas.

La medida se produce en medio de críticas de las potencias occidentales por las trabas que, a su juicio, las milicias prorrusas y Moscú están poniendo a las pesquisas y a la hora de acceder a la zona donde se encuentran los restos del avión.

El texto ha sido circulado durante el fin de semana a los otros catorce miembros del Consejo, que podría pronunciarse hoy lunes.

Así lo demandó el embajador francés, Gérard Araud, quien en un mensaje en Twitter urgió a votar cuanto antes, "mañana como muy tarde", el borrador presentado por Australia.

"Tenemos que actuar rápido antes de que las pruebas sean destruidas", dijo Araud, que dejó claro el apoyo de Francia a la iniciativa australiana y aseguró que se trata de un simple "reflejo de decencia humana".

Su homólogo británico, Mark Lyall Grant, defendió también la necesidad de que los investigadores tengan "acceso total e inmediato" al lugar del siniestro y de que "los cuerpos sean tratados con dignidad".

Lyall Grant también expresó su voluntad de que la resolución avance en las próximas 24 horas.

Para ello, el documento debe obtener la luz verde de Rusia, que como miembro permanente del Consejo de Seguridad, tiene capacidad de veto.

El viernes, en una reunión de urgencia, Occidente y Rusia ya dejaron claras sus diferencias en torno a la tragedia, con Estados Unidos y sus aliados apuntando a los rebeldes ucranianos como responsables del suceso y con Rusia culpando a las autoridades de Kiev por permitir a aviones civiles sobrevolar una zona de conflicto.

Sin embargo, las dos partes se unieron para aprobar una breve declaración en la que ya se reclamaba una "investigación internacional completa, exhaustiva e independiente" y "acceso inmediato a los investigadores al lugar del siniestro".

El texto fue respaldado por unanimidad, pero al no ser una resolución, no tiene carácter vinculante.

Desde entonces, ha aumentado la tensión entre las dos partes por los supuestos obstáculos que las milicias prorrusas están poniendo a la investigación.

A lo largo del fin de semana, las potencias occidentales y sus representantes ante la ONU denunciaron esas prácticas.

Entre ellos, la embajadora estadounidense, Samantha Power, denunció en las redes sociales que los milicianos prorrusos se llevaron cuerpos de la escena del suceso amenazando con armas a los equipos de emergencias.

Australia, que perdió a 28 nacionales en el siniestro, ya había adelantado su intención de pedir al Consejo de Seguridad una resolución, al considerar que la declaración del viernes es insuficiente.

La ministra australia de Exteriores, Julie Bishop, viaja hoy hacia Estados Unidos para liderar esa demanda y para reunirse en Washington con expertos en seguridad e inteligencia.

Holanda, el país más golpeado por la tragedia, también anunció hoy que su ministro de Exteriores, Frans Timmermans, viajará a la sede de la ONU para encontrarse con responsables de la organización.

El objetivo de la visita es recabar apoyo internacional para el retorno de los restos de las víctimas a sus países y para impulsar una investigación internacional, según dijo la misión holandesa ante Naciones Unidas en Twitter.

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