Kiev intenta vencer la resistencia de los insurgentes en el este de Ucrania

A falta de una semana para la investidura del nuevo presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, las fuerzas ucranianas intentan vencer la resistencia de los insurgentes en las regiones prorrusas de Donetsk y Lugansk.

A pesar de que el este de Ucrania, sumido desde hace semanas en combates entre las milicias separatistas prorrusas y el Ejército, pasó una noche de tensa calma, los insurgentes de la ciudad de Slaviansk han denunciado que algunos barrios residenciales de la localidad fueron ametrallados por las tropas ucranianas.

Un portavoz de los separatistas dijo que los distritos Vostochni, Mazani Yar, la estación de trenes de Slaviansk y las cercanas localidades de Andréyevka y Semiónovka fueron atacados anoche por el Ejército, por lo que los vecinos de esos barrios tuvieron que refugiarse en los sótanos.

Mientras, varios helicópteros militares sobrevolaron la ciudad a lo largo de la noche realizando ataques aéreos contra las posiciones de los separatistas, según la misma fuente.

Las aeronaves también fueron vistas en la vecina ciudad de Kramatorsk, otro baluarte de la sublevación prorrusa.

Además, la fuente desmintió las informaciones de ayer sobre la destrucción de un cañón propulsado tipo NONA perteneciente a los insurgentes.

El Ejército ucraniano acusó ayer a los separatistas de haber protagonizado el tiroteo en Slaviansk e informó de que las tropas consiguieron destruir ese cañón instalado a bordo de una camioneta.

"Esa información ha aparecido en los medios ya por tercera vez consecutiva. El cañón aún está operativo", aseguró el portavoz rebelde.

Al mismo tiempo, los insurgentes denunciaron que las autoridades de Slaviansk no han dejado abandonar la ciudad a sus residentes y que obligan a regresar a cualquier transporte que intenta salir.

Entretanto, la ciudad de Donetsk amaneció hoy relativamente tranquila; sin embargo, el ambiente de guerra se percibe en los barrios cercanos a las zonas de combates cuyos vecinos tienen miedo de salir a la calle.

La tensión llegó hasta tal punto que algunos vecinos se vieron asustados al confundir anoche el sonido de los truenos por una tormenta con el de los proyectiles, según la alcaldía.

Las autoridades de la ciudad emitieron también una advertencia en la que solicitaron a los ciudadanos "guardar tranquilidad, no dejarse llevar por el pánico y las provocaciones y considerar sólo la información oficial".

Además, pidieron abstenerse de aproximarse a las inmediaciones del aeropuerto internacional Serguéi Prokófiev y el centro comercial Metro en las afueras del recinto aeroportuario, escenario estos días de encarnizadas escaramuzas entre los insurgentes y las tropas.

Por otro lado, decenas de personas se congregaron hoy en el centro de la ciudad para manifestar su rechazo a los combates entre el Ejército y los separatistas.

Algunas mujeres salieron a la calle con sus hijos a fin de exigir el cese inmediato de la operación antiterrorista lanzada por las autoridades de Kiev.

Los manifestantes portaban carteles que decían: "Socorro a los niños de Donbass", "No al Ejército ucraniano" y "Queremos la paz".

Algunos, decepcionados con la disposición del nuevo mandatario ucraniano a continuar la ofensiva para "acabar de una vez" con los "terroristas", gritaban: "¡Poroshenko, fascista!"

Tras ser elegido, el nuevo presidente fue tajante al afirmar en varias ocasiones que "no habrá negociaciones con los terroristas" y que "aquellos que se nieguen a deponer las armas no se beneficiarán de la amnistía", en alusión a los milicianos prorrusos que combaten en las regiones de Donetsk y Lugansk.

Ha reiterado que la operación debe ser "más efectiva, más corta en el tiempo y con las unidades mejor pertrechadas".

Poroshenko ganó los comicios presidenciales del pasado 25 de mayo con el 54,7 por ciento de los votos y la ceremonia de su investidura tendrá lugar dentro de una semana en la plaza de la Independencia (Maidán) de Kiev, donde aún sigue en pie la ciudadela levantada en noviembre pasado por los opositores que depusieron al presidente Víctor Yanukóvich, ahora refugiado en Rusia.

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