La crisis ruso-ucraniana fuerza a la UE a acelerar un plan energético global

La crisis entre Kiev y Moscú ha forzado hoy a la Unión Europea a acelerar y replantearse la urgencia de disponer de una política energética europea que reduzca su dependencia en ese campo de Rusia, sobre la que aumentó la presión con nuevas sanciones.

Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE, tras dos días volcados en la crisis política ruso-ucraniana, han decidido pedir a la Comisión Europea (CE) que elabore para junio un plan para reducir la dependencia energética del bloque comunitario de las importaciones rusas de energía, principalmente de gas.

"Las discusiones sobre Ucrania también han reflejado la importancia de tener una auténtica y sólida política de la energía europea", afirmó el presidente de la CE, José Manuel Durao Barroso, en la conferencia de prensa final con que se cerró la reunión.

"Se nos ha pedido ir a (la cumbre de) junio con objetivos específicos de interconexiones que lograr para 2030", y también "dar los pasos necesarios para preparar las decisiones formales no más tarde de octubre de 2014", indicó Barroso.

Reducir esta dependencia es asignatura pendiente en la UE desde hace años y la cuestión que está detrás de la moderada reacción comunitaria a la anexión de la Crimea ucraniana a Rusia.

En la actualidad la UE importa de Rusia el 30 % del gas que consume, y la mayor parte de esas importaciones pasan a través de Ucrania, el principal Estado de tránsito.

Lituania, Estonia, Letonia, Bulgaria, Eslovaquia, República Checa y Rumanía, hoy todos ellos socios comunitarios y anteriormente países de la órbita soviética, tienen una fuerte dependencia del gas ruso que llega a través de Ucrania, mientras que otros como Alemania tienen línea directa con Rusia a través del gasoducto Nord Stream.

Los países del sur de Europa, como España y Portugal, que no dependen del gas ruso, sí necesitan mejorar la conexión con el resto de la UE, que este viernes se mostró dispuesta a impulsar los proyectos de interconexión en curso, como el gasoducto Midcat, que conectará España y Francia a través de Cataluña.

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, que expresó su satisfacción por ese apoyo, subrayó que "es un objetivo capital mejorar las interconexiones de la Península Ibérica".

Respecto a las tensiones políticas con Rusia, donde el presidente Vladímir Putin, promulgó hoy la incorporación de la República de Crimea y del puerto de Sebastópol a la Federación Rusa, el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, subrayó que esa anexión "no es una sorpresa para nosotros".

"No es un elemento que desencadene la fase tres" de sanciones económicas que los líderes plantean aplicar si Moscú continúa amenazando la estabilidad de Ucrania, agregó en referencia a las primeras medidas de restricción de visados, suspensión de reuniones y para congelar activos de 33 funcionarios y empresarios ucranianos y rusos directamente involucrados en la cuestión crimea.

"Pero voy a explicar ante los medios de comunicación qué elementos la pueden activar", dijo Van Rompuy, a pesar de que Alemania ya ha aludido a que se activaría si Rusia intenta anexionarse otros territorios ucranianos aparte de Crimea.

Van Rompuy reconoció que la UE "prepara ya la fase tres", y los líderes han encargado a la CE "preparar esas sanciones económicas".

"Estoy convencido de que eso ya tendrá un impacto; ya la preparación, el simple hecho de que pensemos en ese tipo de sanciones, tendrá ya un impacto en la economía rusa y espero que en sus políticos también", concluyó el responsable comunitario.

Hasta el momento las advertencias y sanciones de la UE y Estados Unidos parecen ignoradas por Moscú, que más bien ha entrado en la guerra de mensajes en Twiter que mantienen algunas de las personalidades políticas de ambas partes.

Así el viceprimer ministro ruso, Dmitri Rogozin, cuyo nombre aparece en la nueva lista negra de los sancionados por la UE, señaló en esa red social que "todas esas sanciones no valen un grano de arena de la tierra crimea que ha vuelto a Rusia".

Además, el Consejo Europeo y el primer ministro en funciones de Ucrania, Arseni Yatseniuk, firmaron este mismo viernes los capítulos políticos del Acuerdo de Asociación que el anterior Gobierno de Kiev se negó a respaldar en noviembre pasado y que está en el origen de las protestas que han llevado a la crisis geopolítica actual.

"Esta firma simboliza la importancia que damos a las relaciones y que seguiremos adelante", dijo Van Rompuy, mientras que Yatseniuk, a quien se le pidieron reformas democráticas y económicas, aseguró que su país "quiere ser parte de la gran familia europea".

El Consejo Europeo también anunció que intentarán cerrar el resto del acuerdo con Ucrania lo antes posible, y que Georgia y Moldavia, otras dos antiguas repúblicas soviéticas, ya les han informado de que quieren cerrar sus respectivos acuerdos con Bruselas en junio a más tardar.