Apocalíptica Kiev envuelve la revolución con kilómetros de calles desiertas

Kilómetros de calles desiertas, con edificios abandonados por la mayoría de sus habitantes, rodean la plaza de la Independencia de Kiev, conocida como el Maidán, único reducto donde los manifestantes opositores ucranianos mantienen sus posiciones en el centro de la ciudad.

La noche siguiente a los disturbios que se desataron el martes, con un trágico balance de al menos 26 muertos en apenas 24 horas, la estampa de Kiev es apocalíptica, al menos en los alrededores de la plaza, corazón de las protestas populares.

Únicamente allí, en medio de la ciudadela de tiendas de campaña levantada hace tres meses, miles de personas siguen resueltas a derrocar al presidente Víktor Yanukóvich, al que no perdonan su renuncia a firmar un Acuerdo de Asociación con la Unión Europea.

En el Maidán, una pared de fuego de varios metros de altura, prendida y alimentada con neumáticos por los opositores, separa a los manifestantes de la policía antidisturbios desde la pasada madrugada.

Pero tras los cordones de las fuerzas del orden, la ciudad podría ser el perfecto escenario para una película sobre la extinción de la raza humana.

"Ni en 1942, con Kiev tomada por los nazis, estaban así estas calles", se queja Valeri, un taxista cuyas raíces se hunden en varias generaciones de kievitas y que ha visto muchos fotografías de aquella ciudad invadida por Hitler durante la Segunda Guerra Mundial.

Tarda más de una hora y media en llevar a un cliente al centro en un trayecto que debería durar media hora.

La policía registra los vehículos en todos los accesos principales a la capital para impedir que más radicales se sumen a la multitudinaria protesta en el Maidán.

En la autovía de Borispol, que une el aeropuerto homónimo con la urbe, cientos de coches y camiones se agolpan en el control desplegado por la policía, obligados a esperar varias horas para entrar en la ciudad.

Kiev está sitiada por cientos de antidisturbios y tropas del Ministerio de Interior, que con apoyo de la policía, han cercado el centro en tres anillos concéntricos prácticamente impenetrables.

Los oficiales del grupo especial antidisturbios "Berkut" desplegados en las calles Grushevki e Institútskaya, donde ayer se vivieron los momentos más violentos de los disturbios, reciben con gesto poco amable a los periodistas occidentales.

"¿Periodista? No puede pasar. No hacéis más que contar mentiras", se dirige un oficial a un informador occidental que busca hace más de dos horas una brecha en el dispositivo de seguridad para llegar a su hotel, aislado del resto de la ciudad y en medio de un desierto de barricadas abandonadas, sin más seres vivos alrededor que unos cuantos antidisturbios.

Tras una barricada a medio desmontar, cientos de "Berkut" se interponen entre el Maidán y la calle Institútskaya, uno de los tres accesos a la plaza que han bloqueado para impedir que los manifestantes puedan marchar por la ciudad.

Más de un kilómetro ciudad adentro, la Institútskaya es el silencioso testimonio de la sangre que corrió ayer por su asfalto, salpicado en sus cruces con otras calles por camiones y coches quemados por los radicales.

Apenas una salida han dejado las autoridades a los manifestantes para que puedan abandonar el Maidán, aunque al filo de la madrugada, el presidente y los líderes de la oposición acordaron una tregua.

El dirigente del partido opositor UDAR, Vitali Ktischko, aseguró tras reunirse con Yanukóvich que el presidente ucraniano garantizó que no desalojará por la fuerza la plaza de la Independencia.

Aún así, las fuerzas de seguridad ucranianas anunciaron hoy planes de lanzar una operación antiterrorista en todo el territorio nacional ante la escalada de la confrontación nacional.

La violencia en el centro de Kiev, con cientos de heridos en ambos bandos, se desató ayer por la mañana durante la marcha de miles de manifestantes hacia la Rada Suprema, justo después de que entrara en vigor la amnistía de todos los detenidos en las protestas de los últimos tres meses.

Los enfrentamientos empezaron cuando la policía intentó impedir el paso de una multitudinaria marcha opositora para demandar la restitución de la Constitución de 2004, que limitaría los poderes del presidente.