Ecologista ruso se declara en huelga de hambre tras condena

El ecologista ruso Yevgueni Vitishko, condenado la pasada semana a tres años de cárcel tras denunciar el impacto medioambiental de las obras de los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi, se ha declarado en huelga de hambre.

Vitishko dejó de comer el sábado en la prisión preventiva de la Ciudad de Tuapsé en la que debe cumplir 15 días de arresto administrativo y luego será trasladado a una penitenciaría para cumplir su condena, según informa hoy el diario digital Gazeta.ru.

La organización Guardia Ecológica del Cáucaso Norte denunció que a su colega le impiden hacer llamadas telefónicas, recibir paquetes y reunirse con sus familiares, además de que en su celda no hay ni agua ni retrete.

"Vitishko está en la celda en la que yo recibí el Año Nuevo. Allí no existen ni las condiciones sanitarias más elementales. En lugar de un retrete, hay un cubo", aseguró el activista Alexéi Mandriguel.

Amnistía Internacional (AI), que ha declarado al ecologista preso de conciencia, acusa a las autoridades rusas de intentar acallar a Vitishko.

Según la prensa local, el Comité Olímpico Internacional (COI) se ha puesto en contacto con el comité organizador de Sochi para interesarse por el caso.

Vitishko, de 40 años y miembro del partido opositor Yábloko, fue condenado a tres años de prisión por dañar en noviembre de 2011 la valla de la presunta dacha (casa de campo) del gobernador regional, Alexandr Tkachov.

Al parecer, Vitishko y otro activista, Surén Gazarián, hicieron pintadas y rompieron parte de la valla para acceder a la propiedad, para cuya construcción se talaron abetos protegidos.

Las autoridades locales, que han sido criticadas desde la concesión a Sochi de los Juegos en 2007 por asestar un daño irreparable al entorno ambiental de la zona, niegan que esa propiedad pertenezca al gobernador.

Gazarián, quien también fue condenado a tres años de cárcel en 2012, huyo de Rusia hace dos años y reside actualmente en la vecina Estonia.

AI llamó la pasada semana al presidente del COI, Thomas Bach, a que tome medidas contra la persecución de los ecologistas rusos, varios de los cuales han sido condenados a penas administrativas en las últimas semanas.

Al principio, las autoridades rusas se vieron obligadas a cambiar sus planes de construcción de las instalaciones olímpicas después de que Greenpeace y otras organizaciones denunciaran sus planes de edificación en parques naturales del Cáucaso.

Los ecologistas denuncian que las obras olímpicas han contaminado los cursos fluviales, deteriorado el ecosistema y modificado las condiciones climatológicas de la zona. 

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