Rusia preocupada por las exigencias de UE de revisar acuerdos de South Stream

Moscú, 3 feb (EFECOM).- Moscú manifestó hoy su preocupación por las recientes exigencias de Bruselas para que varios países miembros y también Serbia, candidata a ingresar en la UE, adapten sus acuerdos bilaterales con Rusia sobre el gasoducto South Stream al marco legal comunitario conocido como el Tercer Paquete Energético.

"Nos provocan sorpresa e inquietud las declaraciones de Bruselas sobre la necesidad de revisar los acuerdos interestatales entre Rusia y los participantes del proyecto South Stream, incluida Serbia", dijo al respecto el titular de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, en unas declaraciones al diario serbio "Polítika".

En esa entrevista, publicada en la página web de la Cancillería rusa, agregó que "la legislación de la UE no debe aplicarse 'de forma retrospectiva' e impedir el cumplimiento de los acuerdos alcanzados anteriormente".

Precisamente las relaciones energéticas (Rusia es el principal suministrador de energía a la UE) son el principal escollo entre Moscú y Bruselas después de que la UE adoptara el Tercer Paquete Energético, marco legal que fuerza la separación patrimonial de las actividades de producción, transporte y comercialización de energía.

Rusia insiste en que dicho marco legal es lesivo para sus intereses y se muestra totalmente en contra de diversificar el negocio de su monopolio gasístico, Gazprom.

Mientras, Bruselas recalca que se trata de una ley europea que debe ser cumplida por todas las compañías que quieren operar en territorio comunitario, incluido el monopolio ruso.

El South Stream empezó a construirse en diciembre de 2012, y su coste oficial es de unos 16.000 millones de euros.

La construcción corre a cargo de empresas mixtas creadas por Gazprom con sus socios en Bulgaria, Serbia, Hungría, Grecia, Croacia, Eslovenia y Austria para el tendido y la explotación de los correspondientes tramos nacionales.

Gazprom, iniciador junto a la italiana Eni del proyecto en 2008, controla el 50 % del consorcio operador, mientras que los otros tres accionistas se reparten el resto de participaciones (Eni, 20 %; EDF, 15 %, y BASF, 15 %).

Este proyecto es competidor del europeo Nabucco, que pretende reducir la dependencia europea del gas ruso con un gasoducto de 4.000 kilómetros desde el mar Caspio hasta Austria, pasando por Turquía, Bulgaria, Rumanía y Hungría. 

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