Manifestantes ucranianos ponen fin a la tregua al asaltar edificio en Kiev

Los manifestantes ucranianos pusieron ayer por la noche fin a la tregua al asaltar el edificio de la Casa Ucraniana en el centro de Kiev, donde se encuentran refugiados en torno a un centenar de efectivos antidisturbios.

Los opositores rompieron los ventanales del edificio y comenzaron a lanzar cócteles molotov y petardos en su interior, lo que provocó varios incendios, que fueron sofocados con extintores por los efectivos de Berkut (destacamentos especial antidisturbios).

En el interior del edificio, antiguo Museo Lenin, se podía ver cómo estallaban los fuegos de artificio que lanzaban los manifestantes a través de los ventanales y las chispas saltaban en todas las direcciones, mientras los policías respondían con bombas aturdidoras, chorros de agua y gases lacrimógenos.

No obstante, los manifestantes, en su mayoría jóvenes, no se arredraron y, pese a las bajas temperaturas que rondan los 15-20 grados bajo cero, se concentraron cada vez en mayor número en las puertas del inmueble.

Al cabo de un tiempo, las hostilidades cesaron y los asaltantes se dedicaron a rodear el edificio, mientras a través de los ventanales rotos se podía ver a los policías acorralados en formación de tortuga para protegerse con sus escudos de las pedradas.

Algunos jóvenes belicosos intentaron lanzar cócteles molotov contra los policías, que por sus rostros parecían amedrentados ante la agresividad de la multitud, pero los más veteranos se lo impidieron.

"También son personas, como nosotros. No los vamos a quemar vivos", gritó un hombre de unos 30 años ataviado con casco y gafas de minero.

Entonces, los opositores decidieron formar un corredor en la entrada del edificio y en la puerta de atrás, y se abrieron negociaciones para facilitar la salida de los policías, aunque sólo cuatro heridos aceptaron enfrentarse a la ira de los manifestantes.

El corredor era controlado por veteranos de la guerra de Afganistán, quienes desde el principio de las protestas antigubernamentales se pusieron de parte de los opositores.

Los opositores decidieron asaltar el edificio, un centro cultural y de exposiciones, después de ver en la televisión cómo los Berkut se resguardaban en su interior.

"Lo primero que hicimos fue destruir el equipo de alimentación eléctrica para dejarlos a oscuras. Después destruimos las cámaras exteriores a pedradas y tapamos todas las salidas con sacos de nieve", señaló a Efe Yaroslav, un kievita de unos veinte años.

Supuestamente, los efectivos antidisturbios querían sorprender por la espalda a los opositores concentrados masivamente en las inmediaciones del estadio del Dinamo Kiev, que se encuentra calle arriba a menos de un kilómetro de distancia.

"Esto no es igual a la Revolución Naranja (2004). Aquello era una fiesta, un festival callejero", comentó resignado otro de los asaltantes que enfocaba con una linterna a los policías.

Los manifestantes decidieron romper definitivamente la tregua, que ya pendía de un hilo tras los enfrentamientos de anoche, después de que la oposición rechazara la oferta de gobierno que le hizo el presidente, Víktor Yanukóvich.

Como condición, los líderes opositores debían comprometerse a persuadir a sus partidarios de que suspendan las protestas en el corazón de Kiev.

"Nuestra demanda es celebrar elecciones presidenciales este mismo año. Y no pensamos dar un paso atrás. Mantendremos nuestras posiciones en el Maidán y en las regiones", proclamó Vitali Klitschkó, líder del partido UDAR (Golpe).

La negativa del carismático boxeador fue recibida con júbilo por las decenas de miles de manifestantes concentrados en la plaza de la Independencia de Kiev, conocida popularmente como Euromaidán, y con un ensordecedor sonido de claxon por toda la ciudad.