Ministro de Osetia del Sur propone referéndum para la unificación con Rusia

El ministro para Situaciones de Emergencia de Osetia del Sur, Anatoli Bibílov, propone celebrar en junio un referéndum para la unificación de esa república separatista georgiana con Rusia.

"En realidad, deberíamos hablar de reunificación, no de unificación, ya que Osetia perteneció al imperio ruso", dijo hoy Bibílov a Efe en entrevista telefónica desde Tsjinbali, capital suroseta.

Bibílov, excandidato a la Presidencia en su país, cree que Osetia del Sur debe unirse a la república rusa de Osetia del Norte para formar una única república oseta e integrarse en el seno de la Federación Rusa.

"Somos un pueblo dividido. Juntos seremos más fuertes. Es un hecho que uno de cada cuatro norosetas procede de Osetia del Sur. Pese a que las autoridades soviéticas dividieron Osetia entre Rusia y Georgia, los lazos entre norte y sur nunca se rompieron", dijo.

En su opinión, los surosetas están dispuestos a renunciar a la soberanía ganada tras una breve pero cruenta guerra contra Georgia en agosto de 2008, tras la que el Kremlin reconoció su independencia.

"No hay nada malo en ello. Si tienes miedo a los lobos, no vayas al bosque. En 1992, en un referéndum similar, el 99 por ciento de los surosetas se manifestaron a favor de la reunificación con Rusia. La opinión pública no ha cambiado desde entonces", señala.

Bibílov precisa que el plebiscito no obligaría jurídicamente a Rusia, ya que antes sería el Parlamento quien tendría que dirigirse oficialmente a Moscú.

"Rusia es nuestro Estado nacional. Es el país que garantiza nuestra seguridad. Tenemos todos los atributos institucionales de un país independiente, incluida la frontera, pero no somos económicamente independientes. Un 90 por ciento del presupuesto procede de Rusia", subraya.

El político suroseta considera que las medidas adoptadas por el nuevo Gobierno georgiano, como cambiar el nombre del Ministerio de Reunificación por el de Reconciliación son decorativas.

"Georgia se resiste a dar garantías por escrito de que no usará la fuerza contra Osetia y (la también separatista) Abjasia. Tampoco reconocen el genocidio de los surosetas. Necesitamos papeles, de lo contrario nunca se restablecerá la confianza", advierte.

Bibílov asegura haber abordado este asunto con el presidente de Osetia del Sur, Leonid Tibílov, y que éste le respondió que antes deben celebrarse consultas con Osetia del Norte y con el Kremlin.

"Estamos de acuerdo. Hay que entablar consultas. Con todo, nosotros consideramos que el referéndum es un tema actual. Simplemente, se trata de que nos pongamos todos de acuerdo en los plazos", indica.

Tibílov ha acusado a Bibílov y a su partido "Osetia Unida" de utilizar la iniciativa del referéndum para lanzar una campaña de relaciones públicas con vistas a las elecciones parlamentarias de junio.

Según el líder suroseta, este no es el momento de celebrar una consulta popular, ya que hay otros problemas mucho más urgentes, y abogó por continuar el actual proceso gradual de integración con Osetia del Norte.

No obstante, Bibílov cree que el Gobierno acabará por apoyar su iniciativa, ya que ésta también cuenta con el respaldo de muchos políticos en Osetia del Norte.

"Las consultas que he mantenido me confirman que Osetia del Norte apoyaría la consulta, mientras las autoridades rusas se hacen cargo de las aspiraciones surosetas", asegura.

En cuanto a la situación en Osetia del Sur, considera que el proceso de reconstrucción casi ha terminado y entre este año y el próximo las huellas de la guerra habrán desaparecido.

"Ya no hay tensión social. Todos los problemas están vinculados directamente con las secuelas de la invasión bárbara de nuestro territorio por Georgia", apuntó.

Bibílov recordó que 2014 ha sido designado por el Gobierno separatista como "el año del comienzo del desarrollo de Osetia del Sur" tras la recuperación de la guerra.

Con respecto a Occidente, los surosetas no esperan concesiones, ya que ni siquiera han condenado la invasión georgiana ni la muerte de civiles, y menos aún confían en el reconocimiento de su independencia.

Bibílov cifró en unos 50.000 los habitantes de la pequeña república autoproclamada que Georgia considera territorio ocupado por Rusia, que cuenta allí con una base militar. 

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