El rescate ruso a Ucrania deja sin argumentos a la UE

El rescate ruso a Ucrania ha dejado sin argumentos a la Unión Europea (UE), que, además de "valores europeos", no propuso nada concreto a la agonizante economía ucraniana.

"Moscú le ha dado a Kiev lo que no le pudo dar la Unión Europea: una ayuda salvadora. El contraste con la insignificante oferta europea es chocante. La elección es obvia", se jactó en su Twitter el jefe del comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de diputados de Rusia, Alexéi Pushkov.

De nada sirvieron las visitas de altos cargos europeos y estadounidenses a Kiev para animar a los opositores que llevan casi un mes de protestas en el Euromaidán ("maidán" es "plaza" en ucraniano) por la renuncia de su Gobierno a la asociación con la UE.

En esa batalla geopolítica, el Kremlin, que tachó de injerencia en los asuntos internos de Ucrania esas visitas de emisarios de Occidente, optó esta semana por un camino más corto y convincente.

Se trató de la rebaja de más de un tercio del precio del gas ruso para Ucrania y la inversión de 15.000 millones de dólares en bonos ucranianos.

Esa fue la ayuda que obtuvo el presidente ucraniano, Víktor Yanukóvich, al reunirse el martes con su homólogo ruso, Vladímir Putin, quien rescató así a la economía del país vecino de la bancarrota, algo que no quiso hacer Occidente.

El respaldo financiero llegó sin que las partes revelaran cuál es el verdadero precio qué Kiev tendrá que pagar a cambio de una concesión tan generosa tras años de demandas ucranianas de revisar la tarifa del gas ruso.

Súplicas ante las que Moscú había hecho oídos sordos, haciendo la vista gorda sobre los problemas de una economía estrangulada por los precios del hidrocarburo del que ahora se declara su mejor amigo.

"Si decimos con frecuencia que Ucrania es nuestro país hermano, debemos actuar como familiares cercanos", explicó el jueves un condescendiente Putin en su rueda de prensa anual.

El jefe del Kremlin aseguró que ayudar a Kiev no tiene ninguna relación con las protestas opositoras que se desarrollan en ese país por el rechazo del Gobierno a firmar un Acuerdo de Asociación con la UE.

"No tenemos nada que ver con eso, es la opción del propio pueblo ucraniano y de las autoridades legítimas: entrar o no entrar en una unión, firmar o no firmar algunos documentos", aseveró.

Se trata de "una decisión política, comercial, pero también pragmática", disipó las dudas Putin recordando que no se trata de una ayuda con nula rentabilidad para Rusia sino que aspira a obtener intereses de su "inversión".

Aunque la agenda de la histórica reunión del martes en el Kremlin no incluyó la adhesión de Ucrania a la Unión Aduanera presidida por Moscú y considera alternativa a la senda europea, la asociación con la UE está más lejos que nunca.

En las actuales condiciones de creciente dependencia de Moscú, a Yanukóvich, atado de pies y manos, ya no le queda espacio para maniobrar, algo que sí pudo permitirse antes de la cumbre en Vilna donde debía haberse firmado el acuerdo entre Kiev y los Veintiocho.

Además, Putin dejó claro desde el inicio que la medida es "provisional", sin especificar cuál pudo ser el factor clave para "cambiar de opinión", pero queda entendido que se trata de la asociación con la Unión Europea.

Pese a la satisfacción mostrada por Yanukóvich, muchos coinciden en que la ayuda propuesta por Rusia solo postergará el colapso económico de Ucrania, pero no lo evitará.

Así, la Presidencia lituana de la Unión Europea advirtió de que el rescate ruso a Ucrania no salvará a la economía ucraniana de la crisis, de no mediar reformas estructurales.

"Si le dan el dinero sólo para tapar agujeros, eso significará posponer el dolor de cabeza y eso no solucionará nada. Si es como estamos oyendo, sólo será una solución provisional", dijo el ministro de Exteriores lituano, Linas Linkevicius.