Rusia dice necesitar 1.500 cabezas nucleares para la contención estratégica

Rusia necesita alrededor de 1.500 cabezas nucleares para la contención estratégica, aseguró hoy el comandante jefe de las Fuerzas de Misiles Estratégicos (FME), Serguéi Karakáyev.

Rusia necesita alrededor de 1.500 cabezas nucleares para la contención estratégica, aseguró hoy el comandante jefe de las Fuerzas de Misiles Estratégicos (FME), Serguéi Karakáyev.

El general ruso explicó que Estados Unidos "tiene aproximadamente la misma cantidad" de cabezas nucleares en sus fuerzas estratégicas ofensivas, y recordó que este número "está contemplado en el nuevo tratado de reducción" de armas nucleares (START 3, por sus siglas en inglés).

Por otra parte, Karakáyev apuntó que el Ejercito ruso incorporará en 5-7 años los nuevos misiles intercontinentales "Sarmat", llamados a sustituir a los RS-20V Voevoda (SS-18 en la clasificación de la OTAN), desarrollados aún en tiempos de la Unión Soviética.

El presidente ruso, Vladímir Putin, ha dejado claro que Rusia no aceptará alterar el actual equilibrio del sistema de disuasión nuclear.

Ha dicho en muchas ocasiones que Rusia no renunciará a su arsenal nuclear hasta que disponga de armamento sofisticado que cumpla la misma función, además de abogar por conservar la paridad nuclear con EEUU al considerarlo un elemento de estabilidad internacional.

Respondió así a la propuesta del presidente de EEUU, Barack Obama, de reducir en un tercio los arsenales estratégicos de ambas potencias.

En este sentido, Moscú considera que las armas de alta precisión que desarrollan algunos países pueden equipararse al armamento estratégico por su potencial ofensivo.

El START 3, ratificado a comienzos de esta década, obliga a rusos y estadounidenses a reducir en un 30 % el número de cargas nucleares, hasta 1.550 por país, y limita a 800 el de vectores estratégicos, como misiles intercontinentales, submarinos y bombarderos.

No obstante, Moscú ha amenazado con una nueva carrera armamentista a EEUU si este país sigue adelante con sus planes de desplegar un escudo antimisiles en Europa, que Moscú considera una amenaza a su seguridad al minar su potencial estratégico.