El bielorruso Ihar Tsijanyuk, el arma de AI a favor de derechos homosexuales

Amnistía Internacional (AI) ha iniciado una campaña para denunciar la situación de los homosexuales en Bielorrusia a través del caso de Ihar Tsijanyuk, a quien la policía arrestó, humilló y torturó por su militancia en favor de los derechos de lesbianas, gay, bisexuales y transexuales (LGBT).

Amnistía Internacional (AI) ha iniciado una campaña para denunciar la situación de los homosexuales en Bielorrusia a través del caso de Ihar Tsijanyuk, a quien la policía arrestó, humilló y torturó por su militancia en favor de los derechos de lesbianas, gay, bisexuales y transexuales (LGBT).

"Tengo miedo de la persecución porque hablo del problema. Nuestro régimen es una dictadura y a la gente como yo se les considera disidentes", explicó en una entrevista con Efe Tsijanyuk, homosexual y "drag queen" de 26 años que se ha convertido en el rostro del movimiento LGBT en su Bielorrusia natal.

En coincidencia con el Día de los Derechos Humanos, Amnistía Internacional ha iniciado una campaña de firmas para dar a conocer el caso de Tsijanyuk, quien en diciembre de 2012 intentó dar entidad jurídica a la primera organización LGBT de su país y dos meses después recibió una paliza en una comisaría.

"Por supuesto que tengo miedo, pero voy a volver para continuar con mi lucha", agrega en ruso el joven desde la sede parisina de Amnistía Internacional.

A pesar de que Bielorrusia fue la tercera república exsoviética en despenalizar la homosexualidad, en 1994, ese colectivo no puede ejercer sus derechos como el resto de los ciudadanos, lamenta.

En Bielorrusia, un país de cerca de 10 millones de personas situado entre Polonia, Estonia, Lituania, Ucrania y Rusia, ese fue también el año en el que llegó al poder el presidente Alexandr Lukashenko, un líder manifiestamente homófobo que ha llegado a declarar que "es mejor ser un dictador que homosexual".

"En los antiguos países de la URSS aún hay estereotipos y prejuicios sobre las minorías sexuales, a quienes se considera enfermos, perversos o peligros para la sociedad" debido a la influencia de la política y de la posición de la iglesia ortodoxa rusa, prosigue Tsijanyuk.

Considera que la realidad que vive su país no dista mucho de la la vecina Ucrania, sumida estos últimos días en una oleada de protestas entre proeuropeístas y prorrusos.

"En Ucrania la gente ha soportado durante demasiado tiempo a un dictador y se han cansado. En Bielorrusia no es el caso. El pueblo espera, el pueblo soporta. Pero un día y otro, el pueblo se revolverá", augura.

Antes de que finalice este mes, el Parlamento bielorruso debe votar una ley que puede llegar a prohibir la propaganda homosexual, continúa.

"No se sabe en qué consistirá la propaganda. ¿La existencia misma de los homosexuales, su modo de vida, que participen en conferencias?", enumera Tsijanyuk, quien teme que se puedan llegar a prohibir espectáculos de "drag queen" como el suyo, que utiliza como plataforma para denunciar la situación que viven las minorías sexuales en Bielorrusia.

Amnistía Internacional, organización galardonada con el Premio Nobel de la Paz, ha desplegado una campaña de sensibilización para que las autoridades bielorrusas investiguen los abusos denunciados por Tsijanyuk y que reciba protección ante posibles represalias, que se salvaguarden los derechos de los homosexuales y que se promocione la defensa de los derechos humanos.

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