Miles de ucranianos permanecen en el centro de Kiev tras otra noche gélida

Miles de personas permanecen hoy en el centro de Kiev tras pasar otra noche gélida en las calles para exigir la dimisión del presidente ucraniano, Víctor Yanukóvich, al que no perdonan su negativa a firmar el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea (UE).

Miles de personas permanecen hoy en el centro de Kiev tras pasar otra noche gélida en las calles para exigir la dimisión del presidente ucraniano, Víctor Yanukóvich, al que no perdonan su negativa a firmar el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea (UE).

La Plaza de la Independencia de Kiev, conocida ya como "Euromaidan" ("maidán" es plaza en ucraniano), despierta envuelta en el humo de al menos un centenar de hogueras encendidas en barriles, papeleras o sencillamente sobre el suelo.

Cientos de tiendas de campaña se levantan por toda la plaza en decenas de campamentos perfectamente organizados, donde lo tienen todo para vivir durante semanas, desde el reparto interrumpido de comida y bebidas calientes, ropa de abrigo y mantas, hasta puntos de atención médica.

El "Euromaidan" no ha dejado de crecer desde la multitudinaria manifestación del pasado domingo, cuando hasta medio millón de personas invadieron Kiev para expresar su indignación por el violento desalojo de dos centenares de jóvenes de esta plaza por los antidisturbios.

Desde entonces, todos los congregados en lo que ya es mucho más que una manifestación y que siguen llegando de todos los rincones de Ucrania responden al unísono que la violencia de los "Berkut" (cuerpo de policía antidisturbios) fue la gota que colmó el vaso de su paciencia y los sacó de sus casas.

"Cuando pegan a los niños en el 'Maidán' y nos cuentan que habían venido a poner el árbol de Navidad, la gente entiende que este Gobierno y el presidente ya no tienen ningún crédito", dijo a Efe Yekaterina Kruk, instalada desde el pasado domingo en el edificio del Ayuntamiento de Kiev.

El olor del humo de las hogueras se extiende a cientos de metros más allá de las barricadas que delimitan el Euromaidán, pero no es suficiente para calentar a todo el mundo.

Muchos, como Yekaterina, se refugian del intenso frío de la noche en la Casa de los Sindicatos, situada en la misma plaza, y en el Ayuntamiento de Kiev, ambos tomados por la gente el domingo y convertidos en cuarteles generales de la oposición al Gobierno.