La cosmética española, el último toque a la belleza de la mujer rusa

Miles de rusas invaden estos días el recinto ferial de Moscú para acercarse a la mejor cosmética del mundo, expuesta en la feria de belleza Intercharm, en la que nueve empresas españolas buscan conquistar un lugar privilegiado en el tocador de las refinadas bellezas eslavas.

Miles de rusas invaden estos días el recinto ferial de Moscú para acercarse a la mejor cosmética del mundo, expuesta en la feria de belleza Intercharm, en la que nueve empresas españolas buscan conquistar un lugar privilegiado en el tocador de las refinadas bellezas eslavas.

"En Rusia no hay crisis y menos en belleza. Las mujeres podemos tener todas las crisis que sea, pero la belleza la tenemos siempre en alza. Sobre todo las rusas, que se arreglan muchísimo", asegura Victoria Duarte, directora técnica de Alissi Bronte Costetics, una empresa que lleva más de una década en el país.

Esta encantadora murciana no tiene ninguna duda al respecto: "Las mujeres somos femeninas y aunque no tengamos para otra cosa, siempre tenemos que maquillarnos, peinarnos, pintarnos los labios".

"El mercado ruso es un mercado en crecimiento, con consumidores que están muy abiertos a lo que está pasando en el mundo de la belleza y la cosmética en Europa", añade otra profesional de la belleza, la alemana Stephanie Haggenmiller, directora para Europa del Este de la española Iberchem.

Su empresa, que también lleva más de diez años en Rusia, se dedica a crear fragancias para todo tipo de industrias, además de la cosmética y perfumería, que buscan dar un aroma a sus productos para distinguirlos de los demás.

Alissi Bronte Cosmetics, al igual que la mayoría de las empresas españolas, no se limita a Rusia, porque como subraya su directora técnica, "la desintegración de la Unión Soviética ha abierto muchos mercados nuevos en los que también se habla ruso".

Según Duarte, "Intercharm se ha convertido en una feria a la que prefieren venir la mayoría de estos países. Una feria comparable a la Cosmoprof de Bolonia (Italia)".

"Además de Rusia, también estamos en Ucrania y Kazajistán, y nos va muy bien. Esta zona del mundo es otro nivel de negocios. Mientras Europa ha sufrido con la crisis, Rusia ha tenido un desarrollo impresionante", añade.

Las empresas españolas destacan que las mujeres rusas quieren productos naturales y es un ámbito de negocio en el que España tiene mucho que ofrecer.

"En España somos pioneros en trabajar con ingredientes naturales. Y nuestros productos se hacen desde el origen con las materias primas que nos da nuestra naturaleza", presume Duarte.

En la otra cara de la moneda estás las dificultades inherentes al reto de importar a Rusia, un país con una legislación comercial y sanitaria enrevesada y con muchos aranceles.

"Trabajar en Rusia no es fácil. Es necesario hacer demasiado papeleo", lamenta Haggenmiller.

Su compañía, al igual que otras muchas como Alquimia, han llegado a Intercharm en busca de empresas intermediarias rusas dispuestas a facilitar la importación.