El plantón de Ucrania ensombrece la cumbre de la Asociación Oriental

La cumbre de la Unión Europea con los países de la Asociación Oriental que comienza mañana en la capital de Lituania quedó ensombrecida ya antes de su inauguración por el plantón de Ucrania, que a última hora se ha negado a firmar un histórico acuerdo político y económico con los Veintiocho.

La cumbre de la Unión Europea con los países de la Asociación Oriental que comienza mañana en la capital de Lituania quedó ensombrecida ya antes de su inauguración por el plantón de Ucrania, que a última hora se ha negado a firmar un histórico acuerdo político y económico con los Veintiocho.

El Gobierno de Kiev arguyó motivos de carácter estrictamente económico para suspender la firma de Acuerdo de Asociación, que se negoció durante años y que hubiera supuesto un paso gigantesco en el acercamiento de Ucrania a la UE.

"Cuando alcancemos un nivel (económico) que sea confortable para nosotros, cuando éste sirva a nuestros intereses, cuando acordemos condiciones normales, entonces hablaremos de la firma" del acuerdo, declaró el presidente de Ucrania, Víctor Yanukóvich, en vísperas de su viaje a la capital lituana.

Bruselas vio en esta decisión de Kiev la mano de Rusia, a la que acusó directamente de presionar Ucrania para hacerla desistir de firmar el Acuerdo de Asociación, el "más ambicioso que se ha ofrecido nunca a un no-miembro" de la UE, según la portavoz comunitaria de Exteriores, Maja Kocijancic.

Este lunes, en un comunicado conjunto, los presidentes de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, manifestaron que la UE "desaprueba con fuerza la postura de Rusia" y recalcaron que Ucrania tiene que decidir "libremente qué tipo de compromiso busca con la Unión Europea".

El presidente ruso, Vladímir Putin, ha rechazado las críticas de los líderes de los Veintiocho y ha asegurado que Ucrania es libre de tomar sus decisiones.

"Pediría a mis amigos de Bruselas que se abstuvieran de declaraciones drásticas, porque nosotros para complacerles a ellos tendríamos que estrangular a todo un sector de nuestra economía", dijo el jefe del Kremlin en la ciudad italiana de Trieste.

El Kremlin, que niega presiones a Ucrania, advirtió en numerosas ocasiones al Gobierno de Kiev de que un acuerdo de asociación con la UE obligaría a Moscú a adoptar medidas para proteger el mercado ruso de una invasión de mercancías procedentes de Ucrania.

A día de hoy, Rusia le ha doblado la mano a la Unión Europea en el pulso más importante en la lucha por la influencia en el espacio postsoviético, si no se tiene en cuenta a las tres repúblicas bálticas -Estonia, Letonia y Lituania-, ya miembros plenos de los Veintiocho.

Lituania no verá cumplido uno de los cuatro grandes objetivos que se planteó para su presidencia europea, que concluye a fin de año: la asociación de Kiev y Bruselas.

Con diferencia, Ucrania es el país más grande y poderoso de las seis antiguas repúblicas soviéticas que participan en la Asociación Oriental, que agrupa además a Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Georgia y Moldavia.

La UE llega con magros resultados a la cumbre de Vilna, la tercera desde que hace poco más de cuatro años lanzara su programa de Asociación Oriental, que busca la convergencia de los asociados con las leyes y los estándares comunitarios, tanto en el ámbito económico como el político.

Georgia y Moldavia rubricarán en la capital lituana un preacuerdo de asociación con la UE.

Si bien el país caucasiano cuenta con todo a su favor para firmar el acuerdo de asociación en el plazo de un año, el Gobierno moldavo afronta una situación más difícil: la poderosa oposición comunista ha lanzado una potente campaña para impedir que se firme el documento.

Armenia, con Moscú como gran valedor de su seguridad nacional ante el conflicto que mantiene con Azerbaiyán por el enclave de Nagorno Karabaj, ha vuelto la espalda a la UE y en vísperas de la cumbre de Vilna anunció su decisión de sumarse a la Unión Aduanera (UA), que lidera Rusia.

Integrada en la UA, Bielorrusia, aunque está incluida en el programa de Asociación Oriental, prácticamente no tiene relaciones con la Unión Europea, que ha impuesto sanciones al régimen bielorruso de Alexandr Lukashenko, en el poder desde hace casi veinte años y considerado por algunos como el último dictador de Europa.

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