La UE mantiene su oferta a Kiev, pero no quiere un diálogo a tres con Moscú

La Unión Europea (UE) mantiene abierta la opción de firmar un acuerdo de asociación y libre comercio con Ucrania, pero rechaza la idea de Kiev de poner en marcha un diálogo a tres bandas con Rusia para discutir la cuestión, señaló hoy una fuente comunitaria.

La Unión Europea (UE) mantiene abierta la opción de firmar un acuerdo de asociación y libre comercio con Ucrania, pero rechaza la idea de Kiev de poner en marcha un diálogo a tres bandas con Rusia para discutir la cuestión, señaló hoy una fuente comunitaria.

"No lo veo como algo constructivo", dijo la fuente en un encuentro con periodistas, al ser preguntada por la propuesta ucraniana de iniciar nuevas negociaciones a tres bandas entre Kiev, Moscú y Bruselas para garantizar que el posible acercamiento de Ucrania a Europa no desemboca en represalias económicas rusas.

La UE sí está dispuesta a hablar con Rusia de forma individual para aclarar sus posibles dudas sobre el acuerdo comercial negociado con Ucrania, subrayó.

La firma del pacto se esperaba para esta semana en Vilna, pero finalmente el Gobierno de Víctor Yanukóvich ha decidido no llevarla a cabo por motivos económicos.

La UE ha denunciado abiertamente las presiones de Rusia para que Kiev no selle el compromiso con los Veintiocho.

Según varias fuentes, Moscú ha disminuido sus intercambios comerciales con Ucrania en los últimos meses a modo de aviso, y complicado aún más la difícil situación económica del país.

La UE se ha comprometido a apoyar una eventual ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI) a Ucrania, actualmente en negociación, pero no tiene intención de reabrir los apartados económicos del acuerdo, señaló hoy la misma fuente citada anteriormente.

Bruselas considera que el pacto de asociación y libre comercio ofrecido a Kiev es el más ambicioso ofertado nunca a un no-miembro de la Unión y que ahora corresponde a Yanukóvich decidir si lo acepta.

La firma era el principal resultado previsto en la cumbre de la Asociación Oriental que la UE celebrará el jueves y el viernes en Vilna con seis de sus vecinos del Este de Europa: Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Georgia, Moldavia y Ucrania.

Pese al "no" ucraniano, Yanukóvich estará presente en Vilna, donde la UE tendrá a los presidentes de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y del Consejo, Herman Van Rompuy, así como a la mayor parte de los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintiocho.

Europa espera cerrar oficialmente acuerdos de Asociación con Moldavia y Georgia, que serían firmados de manera formal en los próximos meses, y un pacto para facilitar visados a los ciudadanos de Azerbaiyán.

La cumbre será la tercera de este tipo desde que la UE inició en 2009 su estrategia para estrechar lazos con las repúblicas exsoviéticas a las que no ofrecía por el momento perspectivas de adhesión.

Entre 2010 y 2013, la UE ha destinado 2.500 millones de euros a desarrollar la democracia y la economía de estos países, que sin embargo en varios casos han optado por acercarse a Rusia.

Moscú siempre ha visto con recelo los movimientos europeos en una zona que considera su área natural de influencia y ha tratado de impulsar la entrada de varios países del área en su Unión Aduanera (UA), en la que ya participa Bielorrusia.

Ucrania, mientras, es la pieza más codiciada por su tamaño y por sus importantes recursos naturales y situación estratégica.

Según datos publicados hoy por Eurostat, los intercambios comerciales con el país suponen la mitad del comercio entre la UE y los seis países de la Asociación Oriental.

En conjunto, la relación comercial entre la UE y la zona ha crecido significativamente en la última década pese al importante parón de la crisis.

Entre 2002 y 2012, las exportaciones europeas crecieron de 11.900 millones a 39.500 millones, mientras que las importaciones pasaron de 10.400 millones a un máximo de 36.700 millones registrados en 2011.

Durante todo el periodo la UE mantuvo siempre un saldo positivo en la balanza comercial, con la excepción de 2011.

En 2012, las ventas europeas supusieron 4.100 millones más que las compras a los seis países del área.