El papa y Putin reclaman una solución negociada y pacífica al conflicto sirio

El pontífice argentino recibió hoy en audiencia privada a Putin en la biblioteca del apartamento papal del Palacio Apostólico, en un encuentro de unos 35 minutos de duración y en el que se abordaron también otros temas sobre Oriente Medio, más allá de la "grave situación" siria, según la calificó la Santa Sede en un comunicado.

El papa Francisco y el presidente de Rusia, Vladímir Putin, coincidieron hoy en la necesidad de una solución negociada y pacífica al conflicto sirio, una crisis a la que se buscarán respuestas en la conferencia de paz Ginebra 2, fijada para el próximo 22 de enero.

El pontífice argentino recibió hoy en audiencia privada a Putin en la biblioteca del apartamento papal del Palacio Apostólico, en un encuentro de unos 35 minutos de duración y en el que se abordaron también otros temas sobre Oriente Medio, más allá de la "grave situación" siria, según la calificó la Santa Sede en un comunicado.

En la audiencia "se subrayó la urgencia del cese de la violencia y de hacer llegar la asistencia humanitaria necesaria a la población, así como de favorecer iniciativas concretas para una solución pacífica del conflicto, que privilegie la negociación e implique a las distintas facciones étnicas y religiosas, reconociendo su papel imprescindible en la sociedad", afirma la nota.

En un día importante para el conflicto sirio por el acuerdo final sobre la fecha de la conferencia de paz Ginebra 2 alcanzado en una reunión preparatoria, Putin quiso agradecer al papa la carta que envió con motivo de la cumbre del G20 de San Petersburgo el pasado septiembre para pedir que se evitaran "soluciones militares".

"Durante el cordial coloquio se ha expresado la satisfacción (mutua) por las buenas relaciones bilaterales y se ha detenido sobre algunas cuestiones de interés común, de modo particular sobre la vida de la comunidad católica en Rusia, evidenciando la contribución fundamental del cristianismo a la sociedad", señala el comunicado vaticano.

"En tal contexto, se ha aludido a la situación crítica de los cristianos en algunas regiones del mundo, así como a la defensa de la promoción de los valores de la dignidad de la persona, de la defensa de la vida humana y de la familia", prosigue la nota.

Tras la audiencia privada con el pontífice argentino, Putin pudo seguir tratando de cuestiones de alcance internacional y bilateral entre Rusia y el Vaticano con el secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, y el secretario para las Relaciones con los Estados, Dominique Mamberti.

Como en otras audiencias privadas, el papa y su invitado se intercambiaron regalos, que, en esta ocasión, llegaron en forma de un mosaico con una panorámica de los jardines vaticanos que Francisco le entregó a Putin.

Por su parte, el presidente de Rusia, quien llegó a Roma en la tarde de este lunes con casi una hora de retraso en una escala que le lleva también a reunirse con su homólogo italiano, Giorgio Napolitano, entregó al papa la representación de la Virgen de Vladímir, una de las imágenes más veneradas en la Iglesia Ortodoxa, cuyo original data del siglo XII.

Según el relato del momento hecho por los periodistas que tuvieron acceso a esta última parte, cuando el papa se alejaba de la mesa de los regalos, Putin le detuvo para preguntarle si le gustaba la Virgen que le había regalado, a lo que Bergoglio respondió afirmativamente.

Ésta es la cuarta vez que Putin visita el Vaticano desde el año 2000, cuando, en su primer año de Presidencia, se entrevistó con Juan Pablo II, un encuentro que se repetiría en 2003, para volver ya en 2007, bajo el Papado de Benedicto XVI.

La reunión se produce en un momento de diálogo y acercamiento entre la Iglesia Católica y la Ortodoxa rusa, a pesar de que Putin no haya invitado al papa a que visite Rusia al no contar con el beneplácito del patriarca ruso, Kirill, el máximo representante de los ortodoxos rusos.

Putin ha viajado a Italia acompañado por una nutrida delegación, de la que forman parte varios ministros, entre ellos el de Exteriores, Serguéi Lavrov, quienes mañana le acompañarán en la cumbre ítalo-rusa que se celebrará en Trieste (noreste de Italia).

Su presencia en Roma despertó algunas protestas, como las de activistas de Greenpeace que pedía la absolución del italiano Cristian d'Alessandro, uno de los tripulantes del buque Arctic Sunrise, abordado por la guardia de frontera rusa el 19 de septiembre, y un grupo en su mayoría de mujeres que se manifestaron en las inmediaciones de su hotel a favor de las encarceladas integrantes del grupo musical Pussy Riot.