El derrumbe de un centro comercial en Riga deja medio centenar de muertos

Casi 24 horas después de derrumbarse el techo de un centro comercial en la capital de Letonia, Riga, el número de muertos no deja de aumentar y los equipos de rescate continúan trabajando entre los escombros en busca de víctimas o supervivientes.

Casi 24 horas después de derrumbarse el techo de un centro comercial en la capital de Letonia, Riga, el número de muertos no deja de aumentar y los equipos de rescate continúan trabajando entre los escombros en busca de víctimas o supervivientes.

De acuerdo a los últimos datos difundidos por el portal informativo letón Delfi.lv, las víctimas mortales ascienden ya a 50, aunque se teme aún haya gente atrapada bajo los restos del edificio, un supermercado construido hace apenas dos años y situado en el barrio de Solitude.

La tragedia comenzó a fraguarse a última hora del jueves, cuando se produjo un primer derrumbe del techo, que se desplomó sobre los clientes, y los servicios de socorro fueron avisados.

Eran aproximadamente las 18.00 hora local (16.00 GMT), un momento en que numerosos habitantes de Riga se dedicaban a hacer sus compras después de su jornada laboral.

Las primeras noticias no apuntaban a una gran catástrofe, pero una vez que se encontraban en el lugar de los hechos los equipos de rescate y bomberos, se produjo un segundo derrumbe de una pared que alcanzó de llenó a los grupos de salvamento.

Entre los muertos confirmados hay tres bomberos, según los servicios de emergencias, así como cuatro trabajadores del supermercado Máxima, mientras más de una treintena de heridos siguen ingresados en los hospitales.

Se trata del suceso más trágico ocurrido en Letonia desde que el país báltico -que es miembro de la Unión Europea y de la OTAN desde 2004- obtuvo la independencia de la Unión Soviética en 1991.

Las autoridades letonas han decretado tres días de luto nacional en señal de respeto por las víctimas de la catástrofe.

Los servicios de emergencias siguen trabajando a destajo para rescatar a posibles supervivientes y se ha montado un hospital de campaña para tratar a los heridos en el mismo lugar.

Enormes grúas pueden verse levantando grandes piezas del techo derrumbado, y la zona afectada por el desplome abarca unos 500 metros cuadrados.

"La superficie de los trabajos de rescate es extremadamente amplia, y las labores de desescombro se llevan a cabo muy despacio y con mucho cuidado, porque las estructuras derrumbadas recuerdan un castillo de naipes. Levantar un bloque de hormigón puede provocar la caída de otros", explicó a la televisión letona la portavoz de los servicios de rescate, Inga Vetere.

Los servicios de emergencias señalan que la mayoría de las víctimas de la tragedia tenían entre 25 y 40 años.

Una empleada de Máxima que declinó identificarse dijo a Delfi.lv que tres de sus amigas estaban en el centro cuando se hundió.

"Justo estaba hablando con ellas ayer, y ahora se han ido". "No puedo creerlo", se lamentaba.

Larisa, una habitante local desde cuyo piso puede verse el centro comercial, se mostraba incrédula ante el panorama apocalíptico.

"Es terrible. Quién podría creer que esto iba a ocurrir. Era la hora en que la gente termina de trabajar, por lo que siempre está lleno. No puedo creerlo, por mucho que lo miro, no lo creo", señalaba.

En los alrededores, algunas personas aguardan aun para tener noticias de sus familiares o amigos que pueden estar atrapados bajo los escombros, mientras se ha montado un servicio de ayuda psicológica.

La cadena de supermercados Máxima informó de que, tras la catástrofe, va a inspeccionar cada una de sus tiendas en Letonia. La compañía también ha dicho que pagará compensaciones a las víctimas, según su director general, Gintaras Jasinskas.

El jefe adjunto del Servicio Estatal de Bomberos y Rescate, Normudn Plegermanis, apuntó durante la madrugada que la estructura sufría nuevos derrumbes cada cierto tiempo.

Las autoridades municipales de Riga han apuntado a las obras de ajardinamiento en la azotea del centro comercial como una de las causas más probables del derrumbe, una posibilidad que ya investiga la policía y que ha sido tajantemente rechazada por la empresa constructora.

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