Minoría yazidíe rusa denuncia presiones criminales bajo pretexto nacionalista

La reciente "Marcha Rusa", celebrada por los radicales xenófobos hace una semana en Moscú para exigir una "Rusia para los rusos", y las violentas manifestaciones contra los inmigrantes que tuvieron lugar en un barrio de la capital rusa, facilitan el ataque contra intereses empresariales de las minorías, según Kaloyán.

Un empresario de origen armenio afincado en Rusia, Ali Kaloyán, miembro de la comunidad religiosa yazidíe, denunció en medios rusos que el ambiente nacionalista y xenófobo que vive el país anima a los criminales a emprender acciones para desplazar a las minorías étnicas de sus negocios.

La reciente "Marcha Rusa", celebrada por los radicales xenófobos hace una semana en Moscú para exigir una "Rusia para los rusos", y las violentas manifestaciones contra los inmigrantes que tuvieron lugar en un barrio de la capital rusa, facilitan el ataque contra intereses empresariales de las minorías, según Kaloyán.

"Soy yazidíe, pero vivo desde hace 24 años en Rusia, pago mis impuestos, ayudo a los orfanatos, realizo otras actividades benéficas. Pero después de lo que me ha sucedido toda la comunidad yazidíe está muy preocupada. La gente dice temer por su futuro en Rusia", lamenta este empresario en unas declaraciones al diario digital El observador de Moscú.

Kaloyán ha sido acusado por la policía de posesión de armas y drogas después de un registro en la fábrica de muebles que posee en las afueras de Moscú, en el que encontraron un fusil de asalto y munición.

A pesar de la gravedad del delito que se imputa a Kaloyán, fue puesto en libertad el mismo día al no tener pruebas de que el fusil fuera suyo, pero al día siguiente volvieron a detenerlo, esta vez por posesión de heroína.

Según el empresario, los policías "se acordaron" de que también habían hallado en el registro de la fábrica una bolsa con 61 gramos de heroína.

Nuevamente, Kaloyán fue puesto en libertad para su sorpresa, algo que le ha hecho pensar que se trata de un caso fabricado para obligarle a deshacerse de algunos negocios que tiene en el norte del país.

"Creo que este ataque lo han encargado algunos socios de una empresa que está en el norte. No tengo ninguna duda de que se trata de un encargo. Los policías me lo han reconocido en una conversación informal", aseguró el empresario.

La noticia provocó una cascada de reacciones y críticas en internet, cuyos usuarios están preocupados por la posibilidad de que haya nacido una nueva forma de extorsión amparada en el odio xenófobo que se extiende por toda Rusia