Rajmón, un excomunista que gobierna con mano de hierro

Emomalí Rajmón, el presidente de Tayikistán, cuya reelección para un nuevo mandato de siete años se da por descontada en las elecciones de hoy, es un exdirigente comunista que gobierna con mano de hierro su país, el más pobre de los quince que surgieron de los escombros de la Unión Soviética.

Emomalí Rajmón, el presidente de Tayikistán, cuya reelección para un nuevo mandato de siete años se da por descontada en las elecciones de hoy, es un exdirigente comunista que gobierna con mano de hierro su país, el más pobre de los quince que surgieron de los escombros de la Unión Soviética.

Economista de profesión, Rajmónov, como se apellidaba entonces, era en el momento de la desintegración de la URSS director de una cooperativa agrícola en el sur del país, cargo que desempeñó hasta 1992, cuando encabezó el gobierno de la región meridional de Kuliab.

Pero había entrado en política dos años antes, cuando fue elegido diputado del Soviet Supremo de Tayikistán por la lista del Partido Comunista.

Su llegada al Ejecutivo de Kuliab coincidió con el estallido de la guerra civil tayika entre las fuerzas del Frente Popular, de mayoría comunista, y los islamistas que habían conseguido hacerse temporalmente con el poder en Dusambe.

En diciembre de 1992, Rajmónov fue elegido presidente del Soviet Supremo de Tayikistán, (jefe de Estado, ya que había sido eliminada la figura de presidente de la república), y desde ese cargo encabezó la guerra contra los islamistas, contienda que causó unos 100.000 muertos y dejó el país en la ruina.

Tras cinco años de contienda fratricida, en 1997, ya como presidente de la república (cargo que volvió a crearse en 1994), firmó un acuerdo de paz con la oposición islámica e incorporó a algunos de sus dirigentes al Gobierno.

En la segunda mitad de la década de los 90, Rajmónov hizo frente a dos motines importantes, que solventó con éxito y aprovechó para fortalecer su poder.

En 1997, funda el Partido Popular Democrático y se declara partidario de una "transición paulatina a la economía de mercado con elementos de control estatal".

A finales de los años 90 la postura del Gobierno de Rajmónov convirtió a Tayikistán en la principal base de apoyo para la Alianza del Norte que luchaba contra los integristas talibanes en el vecino Afganistán.

En noviembre de 1999, fue reelegido por primera vez con el 96,9% de los sufragios, lo cual suscitó dudas sobre la limpieza del proceso.

Conjuntamente con esos comicios se celebró un referéndum, que aprobó la ampliación (de cinco a siete años) del mandato presidencial.

Los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos situaron a Rajmómov nuevamente en primera línea contra el extremismo islámico, al ceder su territorio como cabeza de puente para la invasión de Afganistán y el derrocamiento de los talibanes.

En 2008, Rajmónov elimina de su apellido la terminación rusa "ov" y llama a los tayikos a hacer lo propio para "volver a las raíces de la nación".

El presidente tayiko, de 61 años, tiene nueve hijos.

Su detractores de acusan de haber supeditado la economía tayika a sus intereses personales.

Un cable de la Embajada de Estados Unidos en Dusambe filtrado a Wikileaks señalaba que la familia Rajmón dirige la economía del país en beneficio propio.

Con una población de cerca de 7,5 millones de habitantes, Tayikistán es uno de los países más pobres del mundo.

El 93 por ciento del total de su superficie (142.000 kilómetros cuadrados) es territorio montañoso y sólo el 6 por ciento es apto para la agricultura.

Cerca de un millón de tayikos trabajan fuera del país, casi todos en Rusia y, según datos del Banco Mundial, el año pasado Tayikistán ocupó el primer lugar en el mundo por remesas en relación al producto interior bruto, con el 48 por ciento.