HRW denuncia intimidación de policía rusa a dos periodistas noruegos en Sochi

Dos periodistas de una televisión noruega fueron detenidos tres veces, intimidados y amenazados con prisión mientras preparaban un reportaje sobre las Olimpiadas de Invierno de Sochi en el sur de Rusia, denunció hoy la ONG internacional Human Rights Watch (HRW).

Dos periodistas de una televisión noruega fueron detenidos tres veces, intimidados y amenazados con prisión mientras preparaban un reportaje sobre las Olimpiadas de Invierno de Sochi en el sur de Rusia, denunció hoy la ONG internacional Human Rights Watch (HRW).

El reportero Oystein Bogen y el cámara Aage Aunes, de la noruega TV2, "fueron parados seis veces por la policía de tráfico rusa entre el 31 de octubre y el 2 de noviembre, llevados dos veces a comisaría y otra a una clínica para realizar una prueba de drogas", explicó a Efe la portavoz de HRW en Rusia, Yulia Gorbunova.

En cada uno de los altos y detenciones, la policía rusa interrogó e intimidó durante horas a los dos informadores, a los que preguntó por detalles de su vida personal, el objetivo y el contendido de su trabajo, las personas que iban a entrevistar, e incluso, en varias ocasiones, por su formación académica y religión.

"El trato que recibió del Gobierno (ruso) el equipo de TV2 debería conmocionar al Comité Olímpico Internacional", que tendría que "exigir explicaciones a las autoridades rusas sobre el acoso a los periodistas e insistir que otros informadores no puedan ser perseguidos y amenazados", aseveró hoy Jane Buchanan, director adjunto de HRW para Europa y Asia Central.

La primera vez Bogen y Aunes fueron parados el mismo día de su llegada a la República de Adiguea, región rusa limítrofe con Krasnodar, que acogerá los Juegos Olímpicos, donde alquilaron un coche para desplazarse hasta la ciudad balneario de Sochi, a orillas del mar Negro, sede de las próximas Olimpiadas de invierno.

Al día siguiente, aún en la capital de Adiguea y mientras una patrulla de tráfico volvía a pararles para un interrogatorio, un oficial expresó la sospecha de que Bogen se hallaba bajo efectos de las drogas y exigió a éste que realizara una prueba para demostrar lo contrario.

"A la pregunta del periodista sobre qué le pasaría si se negaba a realizar la prueba, el policía le respondió que sería motivo de encarcelamiento dado que implicaría el reconocimiento de la culpa", explicó Gorbunova.

Obligado a desplazarse a una clínica, Bogen se negó una y otra vez a someterse a una prueba de drogas hasta que consiguió que las autoridades rusas le permitieran contactar con el cónsul noruego en Moscú, tras lo cual ambos periodistas pudieron seguir su viaje a Sochi, según HRW.

Los dos informadores fueron parados durante otra hora el 2 de noviembre, ya en la región de Krasnodar, y detenidos esa misma tarde en las proximidades de la ciudad de Tuapse, a cuya comisaría principal fueron llevados para ser sometidos a un interrogatorio y registro de sus pertenencias.

En Tuapsé, la policía rusa tomó incluso las huellas dactilares a ambos periodistas y les negó la posibilidad de contactar con su consulado.

Tras ser puestos en libertad cuatro horas después de su detención, pasadas las 22.00 horas, Bogen y Aunes serían parados por la policía de tráfico una vez más, a la entrada a Sochi, apenas 45 minutos de ser liberados en Tuapsé.

"Varias veces les han dicho que estaban en una lista negra y que el Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB, antiguo KGB) había remitido la matrícula de su coche a la policía de tráfico", dijo la portavoz de HRW, que apuntó que la actuación de la policía revela el temor de las autoridades rusas a una cobertura objetiva de algunos escándalos que rodean la organización del evento deportivo en Sochi.

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