Putin endurece leyes antiterroristas ante reactivación grupos yihadistas

El presidente ruso, Vladímir Putin, ha endurecido las leyes antiterroristas a la vista de la reciente reactivación de los grupos armados de carácter yihadista, según informan hoy las agencias locales.

El presidente ruso, Vladímir Putin, ha endurecido las leyes antiterroristas a la vista de la reciente reactivación de los grupos armados de carácter yihadista, según informan hoy las agencias locales.

Entre otras cosas, las nuevas leyes contemplan penas de entre 15 y 20 años de cárcel por la formación de organizaciones terroristas y de 5 a 10 años por ser miembro de uno de tales grupos extremistas.

En el caso de las bandas armadas ilegales, la pena será de entre 3 a 10 años de prisión, y si estas son creadas en el extranjero y están dirigidas contra los intereses de Rusia, de hasta 6 años de privación de libertad.

Además, se estipulan penas de entre 5 y 10 años de cárcel para aquellos que se sometan a entrenamientos, sean físicos o teóricos, con el fin de cometer acciones terroristas.

Al firmar el sábado estas leyes, Putin también ha endurecido el castigo contra aquellos que hagan llamamientos públicos a cometer acciones extremistas, que ahora pueden ser condenados a entre 3 y 10 años de cárcel.

A su vez, las nuevas leyes permitirán la incautación de los bienes de los familiares y personas cercanas a los presuntos terroristas si sus propietarios no pueden demostrar su adquisición legal.

Y también estipula que los familiares y personas cercanas deberán compensar al Estado por el daño material y moral causado por las acciones subversivas del terrorista.

El pasado 21 de octubre seis personas murieron y otra treintena resultaron heridas en el atentado suicida cometido por una mujer procedente de la república norcaucasiana de Daguestán en un autobús en marcha en Volgogrado.

Al margen de la explosiva región del Cáucaso, ese fue el primer atentado suicida de gravedad cometido en Rusia desde que 37 personas murieran en la explosión ocurrida en el aeropuerto moscovita de Domodédovo en enero de 2011.

Las autoridades rusas temen un aumento de la actividad terrorista y guerrillera según se aproxime la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi (mar Negro) que se celebrarán cerca del Cáucaso en febrero de 2014.

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