Decepción en Polonia ante el fallo de Estrasburgo sobre la matanza de Katyn

Polonia lamentó hoy que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos haya rechazado revisar la investigación rusa de la masacre de Katyn, donde en 1940 fueron asesinados más de 22.000 oficiales polacos por orden de Iósif Stalin, aunque ha criticado la falta de transparencia de las pesquisas.

Polonia lamentó hoy que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos haya rechazado revisar la investigación rusa de la masacre de Katyn, donde en 1940 fueron asesinados más de 22.000 oficiales polacos por orden de Iósif Stalin, aunque ha criticado la falta de transparencia de las pesquisas.

"Estamos bastante decepcionados con la sentencia, aunque por supuesto respetamos la decisión judicial, como también respetamos la decisión de los demás tribunales polacos e internacionales", dijo a la prensa el viceministro de Asuntos Exteriores de Polonia, Artur Nowak.

En su fallo de hoy, el tribunal indica que no tiene competencia para revisar la investigación llevada a cabo por las autoridades rusas sobre los asesinatos masivos de Katyn, aunque criticó a Moscú por "no haber ofrecido todas las facilidades necesarias" para estudiar adecuadamente la matanza.

La corte argumentó que la investigación se abrió en 1990, ocho años antes de que Rusia se adhiriese al Convenio Europeo de Derechos Humanos, lo que priva de competencia al tribunal de Estrasburgo.

Esta decisión se produce después de que quince familiares de las víctimas denunciasen que Moscú no había llevado a cabo una investigación adecuada y que las autoridades rusas les habían impedido la búsqueda de la verdad sobre la masacre.

Los jueces de Estrasburgo desestimaron la pretensión de los demandantes de indemnización.

La matanza de Katyn tuvo lugar en el verano de 1940, cuando más de 22.000 oficiales polacos prisioneros de los soviéticos fueron asesinados sistemáticamente por orden de Stalin.

La muerte de los oficiales, en su mayoría universitarios movilizados tras la invasión alemana, privó a Polonia de una gran parte de su elite cultural y social.

Inicialmente las autoridades soviéticas culparon a los nazis de la masacre y negaron durante décadas su autoría, hasta que en 1990 el Parlamento ruso reconoció los hechos y abrió una investigación penal.

La investigación se interrumpió en 2004 por orden de la fiscalía militar rusa, aunque nunca se hicieron públicos los archivos sobre esa decisión ni tampoco se permitió que los abogados de las víctimas tuviesen acceso a ellos.

Nadie ha sido condenado por la matanza y desde Moscú se argumenta que los responsables ya están muertos.

A pesar de su decepción, el viceministro de Exteriores polaco pidió que se reconozcan los efectos positivos de la sentencia del tribunal de Estrasburgo y señaló que el hecho de que esta corte se haya pronunciado sobre Katyn ya supone una victoria moral y tiene una gran repercusión mediática.

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