Activista holandesa de Greenpeace detenida en Rusia expresa temor por futuro

La holandesa Faiza Oulahsen, una de los 30 activistas de Greenpeace detenidos en Rusia por haber organizado una protesta en el Ártico contra la explotación petrolera, se muestra abatida y nerviosa por lo que pueda sucederles, mientras la Justicia rusa ha comenzado a presentar cargos por piratería a los arrestados

La holandesa Faiza Oulahsen, una de los 30 activistas de Greenpeace detenidos en Rusia por haber organizado una protesta en el Ártico contra la explotación petrolera, se muestra abatida y nerviosa por lo que pueda sucederles, mientras la Justicia rusa ha comenzado a presentar cargos por piratería a los arrestados.

"No tengo ni idea de cómo va a terminar todo esto, ni cuánto tiempo va a durar. La incertidumbre me está volviendo loca", escribió la activista en una carta enviada el pasado 28 de septiembre a una compañera de la ONG y que publica hoy la web informativa rusa "Lenta.ru".

La joven, de 26 años, cuenta a su amiga que primero estuvieron encerrados en el rompehielos "Arctic Sunrise" nueve días, desde que el buque fue interceptado por los guardias de fronteras rusos -el 19 de septiembre- después de que los ecologistas trataran de encadenarse a una plataforma petrolífera del gigante Gazprom.

Después, agentes del FSB (antiguo KGB) subieron al buque y dijeron a los 30 activistas y tripulantes que preparasen sus cosas porque los llevaban a tierra.

A partir de ahí, prestaron declaración, y fueron condenados a dos meses de prisión preventiva, hasta que hoy, miércoles, el Comité de Instrucción comenzó a presentar cargos formales por piratería marítima contra los activistas.

"El jueves 26 fue un día muy pesado. Nos llevaron de nuevo a la oficina del FSB en autobuses, pero esta vez nos transportaron como animales, en una jaula de metal, oscura, donde sólo cabía una persona. Nos quedamos encerrados en esas jaulas y esperamos a que nos llamasen. Muy inhumano", dice en su carta.

"Después de que algunos de nosotros tuviéramos la audiencia, nos informaron de que estábamos arrestados y que estaríamos dos meses en la cárcel hasta el juicio. Alex se echó a llorar. Empecé a perder la calma y el control que había tenido los últimos dos días. Dos meses en una celda es una cosa, pero ¿después? ¿Qué viene después? ¿Una sentencia de unos cuántos meses o de unos cuantos años?", se pregunta.

Y subraya que "todos los hechos están basados en mentiras. Absolutamente todo es arbitrario. Las acusaciones del FSB están llenas de inexactitudes y de errores... No hay ni un solo testimonio contra nosotros".

"Martin, el cónsul, dijo que me quedara tranquila, que los holandeses tienen buenas relaciones con los rusos. ¿Buenas relaciones?... ¿Está el Gobierno holandés exigiendo nuestra liberación? Los rusos ni siquiera tenían derecho a detenernos y lo hicieron", se queja la activista en su misiva.

Los activistas continúan encarcelados en la ciudad ártica de Múrmansk, donde el Comité de Instrucción ruso ha comenzado a presentar cargos formales de piratería marítima contra ellos.