Rusia llama a Madrid y Londres negociar en el conflicto de Gibraltar

El Ministerio de Exteriores de Rusia ha llamado a España y Reino Unido a negociar y a evitar mayores tensiones en el conflicto entre los dos países por el enclave británico de Gibraltar.

El Ministerio de Exteriores de Rusia ha llamado a España y Reino Unido a negociar y a evitar mayores tensiones en el conflicto entre los dos países por el enclave británico de Gibraltar.

"El proceso negociador entre Madrid y Londres debe concluir con una solución definitiva al asunto de Gibraltar en base de las resoluciones de la ONU, de acuerdo al espíritu de la Carta de la ONU y teniendo en cuenta los intereses de los gibraltareños", dijo el portavoz de Exteriores, Alexandr Lukashévich.

Rusia confía en que "las partes eviten cualquier acción que pueda tensar la situación en este estratégico punto del Atlántico europeo", agregó el alto diplomático, citado por agencias rusas.

Lukashévich recordó al mismo tiempo que la postura de Moscú sobre la histórica disputa por la soberanía de Gibraltar "se basa en el consenso en la ONU dirigido a favorecer las negociaciones entre Reino Unido y España en el marco del llamado "proceso de Bruselas".

Seis resoluciones de la ONU, aprobadas por su Asamblea General en las décadas de 1960 y 1970, instan a la descolonización del peñón y al inicio de las negociaciones entre España y Reino Unido al respecto.

La Declaración de Bruselas, firmada por Madrid y Londres en 1984, sienta entre otros preceptos las bases para la negociación de una solución al conflicto territorial, incluida la cuestión de la soberanía del peñón, y establece la libre circulación de personas, vehículos y mercancías entre Gibraltar y España.

España ha reforzado recientemente el control fronterizo para entrar o salir del Peñón aludiendo al contrabando y blanqueo de dinero en su territorio, a tiempo que también ha protestado por la construcción de un espigón de bloques de hormigón iniciado por las autoridades de Gibraltar.

Reino Unido, a su vez, se queja de las largas colas en la frontera y de los perjuicios que causan a los gibraltareños los estrictos controles fronterizos.