Un sacerdote católico detenido por el KGB bielorruso

Un sacerdote católico, Vladislav Lazar, ha sido detenido en Bielorrusia, país donde el presidente Alexandr Lukashenko vinculó la semana pasada a representantes de la Iglesia Católica local con un caso de espionaje.

Un sacerdote católico, Vladislav Lazar, ha sido detenido en Bielorrusia, país donde el presidente Alexandr Lukashenko vinculó la semana pasada a representantes de la Iglesia Católica local con un caso de espionaje.

"Conocemos el hecho (de su detención), pero no sabemos a ciencia cierta el por qué. Esperamos a que aparezca la comunicación oficial", dijo hoy Yuri Sanko, portavoz del Episcopado católico bielorruso, a la emisora Radio Libertad.

El portavoz reconoció que el caso está en manos de los órganos de seguridad bielorrusos (KGB) y de la Nunciatura del Vaticano en Minsk.

Varios diarios digitales bielorrusos informaron de que Lazar, que ejercía el sacerdocio en la localidad de Borísov, no lejos de la capital, Minsk, fue detenido hace casi un mes y se encuentra internado en una prisión preventiva del KGB.

Sanko no quiso confirmar si la detención del sacerdote tiene relación con las afirmaciones de Lukashenko de que un funcionario de los servicios secretos había sido detenido por espiar en favor de países extranjeros.

"Hace poco detuvimos a uno de los traidores que trabajaba en los servicios secretos y que se relacionaba con Estados extranjeros a través de representantes de la Iglesia Católica", dijo Lukashenko el viernes pasado a la prensa local.

Según el considerado último dictador de Europa, el funcionario en cuestión "no sólo daba información, sino que gracias a sus actividades sufrió gente que trabaja en el exterior".

Por su parte, el KGB se negó hoy a comentar si el sacerdote católico detenido es sospechoso de espiar para potencias extranjeras.

Lazar, ciudadano bielorruso, estudió en Polonia, país católico al que Lukashenko acusó de instigar los disturbios postelectorales protagonizados por la oposición democrática a finales de 2010.

Precisamente, Lukashenko participó hoy en los actos conmemorativos del 1025 aniversario de la cristianización de la antigua Rus (Rusia, Ucrania y Bielorrusia).

En Bielorrusia la mayoría de la población profesa la religión ortodoxa, aunque existe una importante minoría católica de origen polaco.