Acusación formal para el bailarín que encargó atacar al director del Bolshói

La autoridades rusas han presentado acusación formal por "daños físicos graves con premeditación" contra el bailarín del Bolshói, Pavel Dmitrichenko, presunto responsable de encargar el ataque contra el director de la compañía de ballet del teatro, Serguéi Filin, informó hoy el ministerio de Interior ruso.

La autoridades rusas han presentado acusación formal por "daños físicos graves con premeditación" contra el bailarín del Bolshói, Pavel Dmitrichenko, presunto responsable de encargar el ataque contra el director de la compañía de ballet del teatro, Serguéi Filin, informó hoy el ministerio de Interior ruso.

"Los investigadores han presentado la acusación formal en su versión definitiva contra Dmitrichenko" tras conocer los resultados de las pruebas forenses, aseguró a Interfax un portavoz del ministerio.

Tras ser detenido, el bailarín del Bolshói confesó la autoría intelectual de la agresión a Filin, pero cambió su declaración al día siguiente durante la vista preliminar ante un juez, lo que no impidió al magistrado ordenar su ingreso inmediato en prisión preventiva.

Dmitrichenko carga la responsabilidad del brutal ataque al ejecutor material del mismo, Yuri Zarutski, que en la noche del 17 enero arrojó ácido en la cara a Filin, causándole graves quemaduras en el rostro y los ojos que obligaron a practicarle varias cirugías oculares y le dejaron, a día de hoy, prácticamente invidente.

Los dos acusados podrían ser condenados a penas de hasta doce años de prisión por el delito cometido.

En su carta abierta dirigida entre otros al Kremlin, 300 empleados del Bolshói resaltaron que "a todos los que conocen a Dmitrichenko la sola idea de que pudiera ser el instigador y autor intelectual de un crimen tan cruel les parece absurda".

Según la versión policial, Dmitrichenko habría encargado el ataque contra Filin al considerar que el director de la compañía relegaba a un segundo plano a su esposa, la también bailarina del Bolshói Angelina Vorontsova.

El propio Filin lleva varios meses en Alemania, donde sigue una terapia de rehabilitación tras varias operaciones en los ojos con la esperanza de volver algún día a dirigir el ballet del Bolshói.

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