Las lluvias baten un récord histórico en Moscú

"El martes cayó sobre Moscú 30 milímetros de precipitaciones, una marca histórica para un 9 de julio. La anterior (27 milímetros) se había registrado en el año 1888", dijo un portavoz del servicio meteorológico a la agencia rusa Interfax

Moscú sumó la víspera el enésimo récord meteorológico de este año, en esta ocasión el de las mayores precipitaciones para un 9 de julio, que con 30 milímetros batió una marca que se había registrado en el siglo XIX, informó hoy el Servicio Meteorológico de la capital rusa.

"El martes cayó sobre Moscú 30 milímetros de precipitaciones, una marca histórica para un 9 de julio. La anterior (27 milímetros) se había registrado en el año 1888", dijo un portavoz del servicio meteorológico a la agencia rusa Interfax.

El tiempo en Moscú no ha dejado de batir marcas históricas desde finales del año pasado, y a los días y meses más fríos o nevados de la historia les siguieron los más lluviosos o calurosos.

El último récord absoluto se anotó hace menos de dos semanas, cuando los 31,8 grados centígrados que se alcanzaron en Moscú se convirtieron en la temperatura más alta de la historia para un 27 de junio.

El pasado 14 de mayo, la capital rusa alcanzaba otra marca para ese día con los 28,7 grados.

La ciudad despidió el invierno con la mayor nevada en más de 130 años de observaciones, que se producía en un mes de marzo con más precipitaciones de nieve en medio siglo y temperaturas medias de cinco grados centígrados por debajo de la norma climática.

Curiosamente, la primera gran nevada de la temporada invernal también batió a finales del mes de noviembre una marca de más de 50 años.

En diciembre el país fue recorrido por la mayor y más larga ola de frío ártico en 75 años para el primer mes invernal, que dejó temperaturas inferiores a los 50 grados bajo cero en algunas zonas del Lejano Oriente ruso y por debajo de los 20 grados en Moscú.

Al frío le siguieron copiosas nevadas que se prolongaron con escasos paréntesis durante los tres meses siguientes, de manera que, ya a comienzos de febrero, los servicios meteorológicos de la capital rusa apuntaron al invierno más nevado en cien años.