La capital de Kazajistán celebra su decimoquinto aniversario

Astaná, capital de Kazajistán, se vistió hoy de largo para conmemorar su decimoquinto aniversario, que coincide con la fecha de nacimiento del presidente de Kazajistán, Nursultán Nazarbáyev.

Conciertos de música folk, exhibiciones de telares, el festival de las civilizaciones y el circo para los más pequeños fueron alguna de las actividades que se desarrollaron a lo largo del río Ishim que vertebra la ciudad, uniendo la zona antigua con la de reciente construcción.

El acto principal del aniversario de Astaná se celebró el viernes en el Palacio de la Ópera, uno de los edificios diseñados por el arquitecto británico sir Norman Foster y que goza de una acústica privilegiada.

Nazarbayev, en su discurso antes de la celebración musical, hizo alusión a la actual ciudad y a los edificios pendientes de construcción, que forman parte del plan diseñado por el arquitecto japonés Kisho Kurokawa para hacer de esta urbe el epicentro de Asia central.

Para ello, en 1994 el gobierno de Nazarbayev decidió cambiar la capital de emplazamiento.

Unos hablan de razones estratégicas, proximidad a China de la antigua capital, otros aseguran que se intentó cambiar la capital del Estado para situarla más al norte del país donde hay una mayoría de población rusa que pudiera plantear una escisión de Kazajistán.

Otra de las razones esgrimidas es que Almaty, la antigua capital, no ofrecía más posibilidades de crecimiento.

Lo cierto es que Almaty perdió su liderazgo y el 6 de julio de 1998, Astaná se alzó como capital de Kazajistán.

En estos quince años, la ciudad ha crecido en armonía y ha sabido conjugar el pasado soviético con una nueva ciudad de carácter cosmopolita.

Los rascacielos forrados de cristal que reflejan los rayos del sol no rompen la armonía de unos espacios verdes, con frondosos árboles que se encuentran en cualquier rincón de la ciudad, especialmente a lo largo del río, que se ha convertido en un paseo de grandes dimensiones o en un lugar de descanso o esparcimiento.

El dinero del petróleo y del carbón no han logrado, sin embargo, que Astaná se haya convirtiera en una "nueva rica".

Los arquitectos más renombrados del planeta han dejado su huella sobre esta ciudad vanguardista y con rostro humano.

Forter y su equipo han diseñado varios edificios. El Palacio de la Paz y la Concordia, una pirámide rodeada de espacio verde y chorros de agua, centro de reunión de los expertos de las principales religiones de la humanidad.

La pirámide representa a las ciento treinta nacionalidades que conviven en Kazajistán.

En el interior de la misma, dos salas de reunión, una con un aforo de 1.200 personas, la otra situada en el vértice de la pirámide tiene capacidad para doscientas.

Se llega a al vértice a través de un largo pasillo ascendente rodeado de vegetación y cuyo centro de atracción se encuentra en la tercera planta: una superficie cuadrada y en cuyo centro se eleva un montículo que conecta con el azul del cielo.

El turismo, la mayoría local, se sitúa en el centro del habitáculo y pide un deseo.

además de este edificio y del Palacio de la Ópera, Foster diseñó uno de los cetros comerciales más concurridos de la ciudad, el Khan Shatryry que tiene forma de choza, en recuerdo a las antiguas construcciones kazajas.

Un tren recorre las distintas plantas y en la última está la "playa", como llaman los kazajos a una enorme piscina climatizada y unas privilegiadas vistas hacen más llevadero el invierno.

La avenida de la República es la arteria principal de la ciudad que en sus proximidades conjuga una vez más el pasado y el presente, la religión con la leyenda.

Hazart Sultan, que se inauguró el 6 de julio de 2012, es la mezquita más grande de Asia central.

Se construyó sobre un suelo 11 hectáreas. Nueve cúpulas, la más elevada de 51 metros, y cuatro minaretes, además del mármol utilizado hacen de este centro religioso musulmán un monumento que atrae a los visitantes.

A unos ochocientos metros se erige sobre el asfalto un antiguo palacete de la época rusa.

Cuenta la leyenda que la mansión fue construida por un adinerado kazajo enamorado de una cantante rusa, quien le pidió para casarse , que construyera el palacete, hoy sede de una embajada.

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