El Consejo Europeo es una de las siete altas
instituciones de la UE, integrada por los veintiocho Jefes de Estado o
de Gobierno de los Estados de la Unión, más su Presidente y el
Presidente de la Comisión Europea.
Letonia lo hará en el primer semestre de 2015, mientras que Estonia tendrá que esperar hasta la primera mitad de 2018.
La presidencia lituana comenzará con un acontecimiento histórico para
la UE, que este lunes dejará de ser la unión de los Veintisiete tras la
plena integración de un nuevo miembro, Croacia, la segunda antigua
república yugoslava en sumarse a la Unión después de Eslovenia.
Lituania y Croacia comparten un pasado comunista y también el hecho de
que ambos no eran siquiera Estados independientes hace poco más de dos
décadas.
El país báltico, marcado a fuego por un pasado
soviético del que no logra desprenderse del todo ni siquiera una década
después de su entrada en la UE en 2004, se ha puesto como una de las
prioridades de su presidencia rotativa el acercamiento a otras
exrepúblicas de la Unión Soviética.
La capital lituana, Vilna,
acogerá el próximo mes de noviembre la cumbre de la Asociación
Oriental, un programa de la UE que integra a Armenia, Bielorrusia,
Moldavia, Ucrania, Georgia y Azerbaiyán y promueve el acercamiento de
estos países exsoviéticos a los valores y estándares de vida europeos.
La presidenta lituana, Dalia Grybauskaite, promueve la idea de que
Europa debe reforzarse mediante una cooperación más estrecha con sus
vecinos y socios estratégicos, según se desprende de las prioridades de
la presidencia de Vilna en la UE publicadas en la web oficial de la
jefatura del Estado lituano.
Lituania llega a la presidencia
del Consejo de la UE en el momento histórico más difícil para Europa,
más dividida que nunca tanto en lo político como en lo económico,
inmersa en una crisis que amenaza con desgastar los vínculos entre sus
miembros.
Los Veintiocho deberán concluir en el segundo
semestre de este año las negociaciones sobre los correspondientes actos
jurídicos que deben garantizar la distribución del presupuesto de la UE
para el periodo 2014-2020 entre los distintos países miembros.
Todo ello en pleno debate sobre la austeridad económica y la estabilidad financiera.
Lituania toma las riendas de Europa con el objetivo de "recuperar la
confianza en Europa" mediante la consecución de "la estabilidad
financiera", en palabras de Grybauskaite.
"Insistiremos en
conseguir la estabilidad financiera a través del reforzamiento a la
unión económica y monetaria, y la creación de una unión bancaria",
subrayó en vísperas de la presidencia lituana.
Mientras, la
propia Lituania ha renunciado a adoptar el euro el próximo año, como
estaba previsto, ante la crisis económica que vive Europa y las
dificultades del propio país báltico para cumplir con las exigencias de
Bruselas.
Vilna se comprometió con la moneda única al entrar
en la UE, pero antes debe cumplir los objetivos de inflación y déficit
público establecidos en el Tratado de Maastricht.
Algunos analistas calculan que Lituania podrá aspirar a la unión monetaria no antes de 2016 o 2017.
Lituania, al igual que Letonia y Estonia, fue anexionada por la Unión
Soviética en 1940, estuvo sometida a la ocupación alemana durante la II
Guerra Mundial y recuperó su independencia en 1990, en pleno proceso de
desintegración de la URSS
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