Rusia suspenderá el lunes las importaciones de patatas procedentes de la UE

Rusia anunció hoy que suspenderá a partir del próximo lunes 1 de julio las importaciones de patata y material de plantación agrícola procedente de la Unión Europea por el incumplimiento de las normas fitosanitarias rusas.

Lamentó que la UE "no puede garantizar la seguridad alimentaria de esa producción ni nos dejan contactar directamente con los proveedores".

La prohibición se impone después de que el SIAG detectara en varias partidas la presencia de microorganismos que se encuentran bajo cuarentena en Rusia, precisó el jefe del SIAG, Serguéi Dankvert.

Agregó que los suministros de productos infectados con bacterias nocivas "ya tienen un carácter sistemático" pese a numerosas advertencias al respecto.

"Estaremos dispuestos a restablecer los suministros sólo a condición de que nos proporcionen información detallada sobre las zonas precisas de donde vienen las patatas y el material de plantación", aseveró.

Recordó que representantes de la Comisión Europea se negaron a discutir este problema en el comité de la Organización del Comercio Mundial sobre aplicación de medidas fitosanitarias en el comercio esta semana en Ginebra.

Según Dankvert, el problema pudo haberse solucionado una vez firmado el respectivo acuerdo bilateral, "sin embargo, la Comisión Europea prohibió concluir este tipo de acuerdos al tiempo que no garantizó la seguridad de los suministros".

Según la SIAG, desde 2010, en inspecciones fitosanitarias de las patatas procedentes de Alemania, Bélgica, Reino Unido, España, Lituania, Finlandia, Países Bajos, Francia y la República Checa, en más de un centenar de casos se han detectado microorganismos bajo cuarentena en Rusia.

12.000 toneladas de patatas no pudieron cruzar la frontera rusa desde entonces por la presencia de la polilla de patata y distintos tipos de plaga en la producción europea, señala el SIAG.

Con anterioridad, el SIAG tenía previsto suspender las importaciones a partir del pasado 1 de junio pero postergó el plazo a fin de conceder más tiempo a la UE para que resolviera el problema.