Rusia propone incluir a otros países en plan reducción de arsenales nucleares

Rusia propone involucrar a otros países en el plan del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, de reducir en un tercio el arsenal estratégico de ambas potencias, aseguró hoy Yuri Ushakov, asesor del Kremlin.

Obama habría informado al presidente ruso, Vladímir Putin, de sus intenciones durante la reciente cumbre del G-8 celebrada el lunes y martes en Irlanda del Norte.

"Ahora, la situación no es la misma que en los años 60 y 70 cuando sólo EEUU y la Unión Soviética entablaban negociaciones para el recorte de sus arsenales nucleares", dijo.

Por ello, agregó: "Hay que incrementar el grupo de posibles participantes en los contactos en ese ámbito".

Según informó hoy el "New York Times", Obama se comprometerá hoy en su discurso ante la Puerta de Brandeburgo de Berlín a reducir a un tercio su arsenal nuclear estratégico si Rusia se compromete a recortar el suyo de forma similar.

Obama apostará por rebajar el número de cabezas atómicas estratégicas de las dos mayores potencias nucleares de las actuales 1.550 -el límite fijado en su último acuerdo bilateral al respecto- a algo más de 1.000 unidades.

Además, propondrá reducciones significativas también en armas nucleares tácticas que no están incluidas por el tratado de desarme entre Moscú y Washington.

Rusia cuenta con muchas más armas nucleares de las denominadas tácticas que EEUU y Europa, y por el momento se ha mostrado reacia a aceptar reducciones.

En abril de 2010 Obama y el entonces presidente ruso, Dmitri Medvédev, firmaron en Praga el nuevo tratado de desarme nuclear START, destinado a mantener la paridad nuclear entre ambas potencias antagonistas durante la Guerra Fría.

El tratado, que sustituye al START suscrito en julio de 1991, cuando la Unión Soviética aún estaba en pie, tiene una vigencia de diez años, pero puede ser prolongado de mutuo acuerdo por un máximo de cinco años.

Rusia ha amenazado con una nueva carrera armamentista a EEUU si éste sigue adelante con sus planes de desplegar un escudo antimisiles en Europa, que Moscú considera que amenaza su seguridad al minar su potencial estratégico.

Por ese motivo, Moscú ya abandonó en 2007 el Tratado de Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (FACE), considerado en su momento la piedra angular de la seguridad en el continente.