Integrante de Pussy Riot es internada en enfermería debido a huelga de hambre

La integrante del grupo punk ruso Pussy Riot, María Aliójina, que se declaró en huelga de hambre el pasado 22 de mayo, ha sido ingresada en la enfermería de la prisión de la pregón de Perm (Urales) donde está desde el pasado mes de octubre.

El funcionario de prisiones se negó a especificar el estado de salud de Aliójina escudándose en el secreto profesional de los médicos, que la examinan varias veces al día.

Irina Jrunova, la abogada de la cantante, adelantó que defensores de los derechos humanos visitarán hoy a su cliente para conocer sus condiciones de internamiento.

Aliójina, que cumple dos años de cárcel por escenificar en febrero de 2012 una plegaria punk en el principal templo ortodoxo ruso, se declaró en huelga de hambre después de que se le denegara el derecho a asistir a la vista judicial en la que trató su posible libertad condicional, que finalmente le fue rechazada.

La administración de la penitenciaría de Perm se mostró terminantemente en contra de la libertad condicional, aduciendo su mal comportamiento, su repetida violación del reglamento carcelario y su negativa a arrepentirse de sus actos.

Aliójina ha tenido problemas con los funcionarios de prisiones desde que fue encarcelada y, de hecho, fue llevada a una celda de castigo por levantarse tarde.

Además, en una entrevista con el periódico "Nóvaya Gazeta", confesó que temía por su vida tras recibir amenazas de muerte de varias presas que cumplen largas penas por asesinato y tráfico de drogas.

Hace un mes la Justicia ya negó la libertad condicional a su compañera Nadezhda Tolokónnikova, que al igual que Aliójina cumple dos años de cárcel por el mismo delito: "gamberrismo motivado por odio religioso".

Ambas mantienen su inocencia e insisten en que su acción en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú tenía fines políticos y no estaba dirigida contra los creyentes ortodoxos.

El presidente ruso, Vladímir Putin, ha respaldado en varias ocasiones la pena de cárcel contra las Pussy Riot, mientras el primer ministro, Dmitri Medvédev, considera que ya han purgado con creces su culpa.