Primera ONG rusa multada por negarse a registrarse como agente extranjera

Golos, contra la que el Ministerio de Justicia abrió un proceso administrativo, ha sido multada con 300.000 rublos (unos 10.000 dólares), según las agencias locales.

Según las autoridades rusas, Golos cumple funciones políticas en territorio ruso con financiación exterior, lo que la convierte en un agente extranjero, según la controvertida ley promulgada en noviembre del pasado año.

Al respecto, la directora de la ONG, Lilia Shibánova, aseguró a la agencia Interfax que Golos no recibe financiación exterior desde que entró en vigor la nueva ley.

El abogado de Golos adelantó que la organización recurrirá el fallo en los próximos días, al considerarlo "injusto e ilegal".

"La negativa a registrarse (como agente extranjero) es la posición de todos los trabajadores de Golos, ya que consideramos que trabajamos por el bien de Rusia y no cumplimos con ningún encargo de un Estado extranjero", subrayó.

El Ministerio de Justicia mantiene que al menos uno de los proyectos de la organización, que promueve la transparencia electoral a través de la elaboración de un Código Electoral, "persigue influir en las decisiones que toman las administraciones del Estado y formar corrientes de opinión pública".

Recientemente, el subdirector de Golos, Grigori Melkonyans, calificó de "ridículos" los argumentos de las autoridades para incoar un proceso administrativo: recibir financiación desde el exterior y redactar un código electoral.

Melkonyans asegura que Golos nunca llegó a recibir los más de 7.000 euros del premio Sájarov que le concedieron el 23 de octubre de 2012 los defensores de derechos humanos noruegos.

Desde el mes pasado, las ONG presentes en Rusia, tanto las nacionales como las internacionales, entre ellas Amnistía Internacional y Human Right Watch, son objeto de una masiva campaña de registros e inspecciones por parte de las autoridades del país.

La campaña contra las ONG financiadas en su mayoría por Occidente ha sido muy criticada por Occidente, en particular por Estados Unidos y Alemania.

Según la organización Human Rights Watch, Rusia vive el peor ataque contra la sociedad civil desde la disolución de la Unión Soviética.