Otro detractor del Kremlin se sienta en el banquillo de los acusados

Navalni, que será juzgado a partir de mañana, miércoles, se suma al empresario Mijaíl Jodorkovski, el abogado Serguéi Magnitski o incluso al grupo punk femenino Pussy Riot, que cayeron en desgracia, entre rejas o murieron tras controvertidos procesos judiciales.

Jodorkovski fue condenado a 13 años de cárcel después de financiar a la oposición, acusado de robar petróleo a su propia petrolera privada Yukos; Magnitski, que murió en prisión preventiva, fue acusado de evasión de impuestos tras denunciar una trama de corrupción policial.

Ahora le toca el turno a Navalni, cuyo pecado ha sido denunciar en su blog los innumerables casos de corrupción y clientelismo, protagonizados por miembros del "partido de ladrones y sinvergüenzas", como él llama a la formación del Kremlin, Rusia Unida.

Dos de los diputados a los que puso en evidencia al desvelar que poseían activos inmobiliarios en Estados Unidos y Canadá tuvieron que presentar recientemente su dimisión, ya que la ley obliga a los parlamentarios a declarar todas sus propiedades.

El bloguero y abogado, de 36 años, también ha publicado, entre otras cosas, los nombres de amigos e hijos de numerosos políticos rusos, algunos de los cuales, sin ni siquiera alcanzar los 20 años, ya son propietarios de grandes bancos o corporaciones.

"Sé con seguridad que el fallo será condenatorio. No puede ser de otra forma. El caso ha sido fabricado. La cuestión reside en si será una sentencia real o suspendida", dijo hoy Navalni al diario digital ruso Gazeta.ru.

Navalni, uno de los mayores enemigos del presidente ruso, Vladímir Putin, es acusado de robar 16 millones de rublos (más de medio millón de dólares) a la empresa estatal Kirovles, a la que en 2009 habría aconsejado firmar un desventajoso contrato de compra de madera.

El proceso fue incoado a mediados de 2012, poco después de que Navalni denunciara en su blog que el general Alexandr Bastrikin, jefe del Comité de Instrucción (CI) de Rusia, poseía una vivienda sin declarar y permiso de residencia en la República Checa.

"No hay ni un solo documento contable donde esté escrito que se han robado 16 millones de rublos. Si alguien robó 16 millones de rublos, ¿adónde han ido a parar?", asegura Navalni.

Navalni, que entonces trabajaba como asesor del gobernador de la región de Kirov, asegura que el proceso judicial es un encargo político del Kremlin, que le quiere eliminar como posible rival en futuras elecciones.

El bloguero denuncia que las autoridades han abierto procesos penales contra sus padres y su hermano, y han registrado los domicilios de sus familiares y amigos, un "alto precio" que está dispuesto a pagar.

Mientras espera impaciente el comienzo del juicio, su blog, que recibe un millón de visitas mensuales, sigue denunciando sin respiro casos de corrupción oficial.

Aún en caso de que la pena sea suspendida, Navalni no podría concurrir a unas elecciones ni abandonar Moscú, lo que hipoteca su futura carrera política, una táctica que, según el opositor, recuerda a Bielorrusia, considerada la última dictadura de Europa.

El opositor, uno de los organizadores de las protestas contra el fraude electoral en diciembre de 2011, las mayores desde la caída de la URSS, podría ser condenado a 10 años de cárcel por este caso.

En unas escandalosas declaraciones, el portavoz del CI, Vladímir Markin, reconoció la pasada semana que el hecho de que Navalni hubiera provocado en numerosas ocasiones a las autoridades empujó a este órgano a encargarse del caso y a acelerar la investigación.

"Si una persona intenta por todos los medios atraer la atención o incluso, digamos, burlarse de las autoridades (...), entonces el interés por su pasado aumenta y el proceso se agiliza", dijo al diario "Izvestia".

No obstante, Markin negó que éste sea un proceso político, como denuncia la oposición.

"Hemos abierto casos contra miembros del Parlamento. ¿Por qué un manifestante callejero debiera ser inmune? ¿Sólo porque tiene amigos en Occidente?", apuntó.

El presidente del tribunal Léninski de la ciudad de Kirov que juzgará a Navalni, Konstantín Záitsev, reconoció que el opositor será con casi toda probabilidad declarado culpable y admitió que durante toda su carrera únicamente en una ocasión dictó un fallo absolutorio.

Mientras, el portavoz del Kremlin aseguró hoy que Putin no tiene por qué seguir un proceso judicial contra un ciudadano de a pie, al tiempo que afirmó que la ley impide al presidente interferir en la labor de la Justicia.

Las autoridades de la región de Kirov, que se encuentra a unos 800 kilómetros al este de Moscú, han autorizado para mañana una manifestación en favor de Navalni.