Kim no pretende reformar el sistema político norcoreano, según embajador ruso

"Todas las transformaciones e innovaciones se propone aplicarlas en el estricto marco del sistema socialista existente. No se trata de reformas o de la revisión de los principios del sistema sociopolítico del país", dijo Timonin a la agencia Interfax.

El diplomático subrayó que, si se leen atentamente los discursos del nuevo líder norcoreano y los documentos publicados por las autoridades, "uno puede convencerse de que se trata de la necesidad de mejorar la efectividad de la economía".

Kim, que heredó el poder de su padre, Kim Jong-il, fallecido en diciembre de 2011, en lo que representa la primera dinastía comunista de la historia, sólo se ha planteado como objetivo "la modernización de las empresas y la introducción de las últimas tecnologías", agregó.

Timonin, embajador ruso en el país asiático desde abril de 2012, manifestó su sorpresa con los cambios experimentados por Pyongyang durante sus doce años de ausencia.

"La ciudad rejuveneció y ahora tiene un aspecto más moderno y atractivo. En muchos distritos han aparecido nuevos barrios con edificios de viviendas, centros comerciales, cafés y tiendas", señaló.

El embajador ruso destacó que se ven muchos más coches, en su mayoría importados de China, las calles están mejor alumbradas y durante la noche se pueden ver muchos jóvenes vestidos como en el resto del mundo y equipados con teléfonos móviles.

"En una palabra, Corea cambia para mejor y esos cambios no sólo afectan al aspecto exterior del país y la gente, sino a los procesos relacionados con la reestructuración que transcurren a un ritmo no muy acelerado, pero de manera constante", destacó.

Recientemente, Corea del Norte anunció que realizará próximamente su tercera prueba nuclear en respuesta a la decisión del Consejo de Seguridad de la ONU de endurecer las sanciones contra el país comunista por el lanzamiento de un cohete de largo alcance en diciembre.

Pyongyang lanzó el pasado 12 de diciembre el cohete Unha-3, que aparentemente logró poner en órbita por primera vez en su historia un satélite de observación.

No obstante, EEUU y Corea del Sur mantienen que el proyecto espacial encubre un ensayo ilegal de misiles balísticos y que el cohete portador Unha-3 es en realidad un proyectil derivado de su misil de largo alcance Taepodong-2 con capacidad para alcanzar territorio estadounidense.

El lanzamiento de diciembre fue condenado por gran parte de la comunidad internacional, incluido China, el principal aliado del régimen comunista, y Rusia, que comparte apenas 20 kilómetros de frontera con Corea del Norte.

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