Rusia e Irak acuerdan reducir en un tercio la extracción en Qurna-2 Oeste

La petrolera estatal rusa Lukoil y las iraquíes North Oil Company y South Oil Company han acordado reducir en un tercio la extracción de crudo del yacimiento Qurna-2 Oeste, uno de los más grandes de Iraq, informa hoy Lukoil en un comunicado.

Además, el nivel de extracción permanecerá fijo a lo largo de los próximos 19 años en vez de los 13,5 como estaba previsto hasta ahora, mientras la vigencia del propio contrato se extiende de los 20 años a los 25.

Asimismo, el grupo noruego Statoil, uno de los socios del proyecto de la explotación del yacimiento, adjudicará el 18,75 por ciento de su participación al gigante petrolero ruso.

Con anterioridad, el presidente de la empresa asociada Lukoil Overseas, Andréi Kuziáyev, argumentó la decisión de revisar el contrato con la iniciativa del Gobierno iraquí de disminuir en general la extracción de petróleo en todo el territorio iraquí.

Qurna-2 Oeste es el segundo yacimiento con reservas no exploradas más grande del mundo (14 mil millones de barriles) en el que la participación de Lukoil es del 75 por ciento.

Se espera que la exploración del campo petrolero arranque a finales de este año o a principios de 2014.

Lukoil suscribió en 1997 un contrato por valor de 3.800 millones de dólares con el régimen del difunto dictador iraquí Sadam Husein para el desarrollo hasta 2020 del yacimiento.

Tras la caída del Gobierno de Sadam en abril de 2003, la compañía mantuvo que el contrato seguía siendo válido, pero las nuevas autoridades iraquíes replicaron que los pactos suscritos por las petroleras rusas con el antiguo régimen habían sido automáticamente revocados con el derrocamiento del dictador.

Rusia era uno de los pocos países que mantenía una relación privilegiada con el régimen de Sadam, lo que no fue bien visto por las nuevas autoridades iraquíes apoyadas por EEUU.

Esto llevó a la congelación en 2003 de los lucrativos contratos suscritos por las petroleras rusas, víctimas de la negativa de Rusia a respaldar la guerra en Irak en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

En 2008, el presidente ruso, Vladímir Putin, defendió el retorno de las petroleras rusas a Irak en un mensaje enviado al primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, tras lo que condonó casi la totalidad de la deuda iraquí.

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