¿Compositores melancólicos? ¡Métele balalaica!

Para los que pensáis que la música rusa no se termina con el último acorde de la balalaica nos gustaría presentaros nuestro nuevo audio-podcast dedicado a la música rusa contemporánea. El objetivo es mostrar la gran diversidad de músicos rusos de géneros tan diferentes como el jazz o el trip-hop experimental. Algunos de los artistas están muy influenciados por la cultura occidental, otros intentan desarrollar y promover un auténtico sonido ruso y especialmente textos en ruso.

Os invitamos a un viaje prometedor más allá de los titulares y los prejuicios. De ti depende si te gusta... y le metes balalaika.

El invierno ruso parece interminable: durante cinco meses hace frío y nieva y el cielo es gris y no promete nada nuevo. Así que lo más cómodo es quedarse en casa, leer un libro y escuchar música de compositores rusos que te inundarán de calor con sus voces.

Los compositores rusos están directamente relacionados con el rock ruso. El auténtico rock ruso, sin embargo, no tiene nada que ver con los sonidos brutales del hard rock. Los mayores símbolos del rock ruso — Víctor Tsoi, Leonid Fédorov, o Borís Grebenschikov — eran famosos por sus letras filosóficas.

Estos compositores se contaban entre los intelectuales de finales de la época soviética, y hoy en día siguen siendo admirados y no solo por nostalgia. Incluso los modernos  hipsters (que acudieron al festival de música, Afisha Picnic de tendencia más occidental) están orgullosos de decir que entre toda la música de la MTV que tienen en su iPod, está toda la discografía de Kino (el famoso grupo de Víctor Tsoi).

Influenciados por el rock ruso desde su más tierna infancia (sus padres lo escuchaban) y rodeados de las tendencias naive del arte contemporáneo y de la música contemporánea en particular, los jóvenes más modernos cogieron las guitarras y comenzaron a escribir sus propias canciones. Textos bien construidos y melodías modestas comenzaron a correr muy rápido por internet.

Una de estas historias recientes de éxito es la de Serguéi Podledenev (conocido por Oleg Legki), de Jabarovsk, que a primeros de noviembre subió a una red social rusa, Vkontakte, 8 pistas cortas grabadas en casa. Las canciones iban sobre diferentes tipos de pescados: una pista estaba dedicada a una carpa, otra describía las desventuras de un pez de colores. En unos pocos días, Oleg Legki, recibió 47.877 me gusta y fue compartido 18.522 veces. Inmediatamente después de eso llegaron las entrevistas y los conciertos.

Hoy en día Oleg es una auténtica estrella del internet ruso. No se trata de Gangnam Style o el Harlem Shake: no hay un apoyo visual y no es el tipo de vídeo viral que puede copiar todo el mundo y colgar en YouTube. Es una prueba inspiradora de que algo ingenuo (o incluso extraño) pueda llegar a ser tremendamente popular. Todo esto ha llevado a un creciente interés en los compositores sin pretensiones de casa.