Chicas Turguéniev: románticas y sutiles heroínas de duro mundo actual

El escritor decimonónico Iván Turguéniev creó o documentó un prototipo de mujer que sigue existiendo actualmente.

El fotógrafo Philippe Herbet explica la génesis del proyecto: “Hace un par de años en Vladivostok, mi amiga Irina me habló de las chicas Turguéniev, de las que se sentía muy cerca”.

Una 'chica Turguéniev' es un tipo particular inventado, o más bien documentado, por el escritor decimonónico Iván Turguéniev. “Hemos enumerado las peculiaridades de las chicas Turguéniev actualmente: modesta, refinada, sencilla, de maneras delicadas, romántica, que vive sus sueños, femenina pero sin maquillaje...”.

“No es ni vulgar, ni provocadora, ni sexy. Se viste de manera retro o vintage, le encanta la literatura, la música clásica, toca un instrumento, habla varias lenguas -habitualmente francés e italiano-, baila vals, se ruboriza al oír palabras malsonantes y tienen fuertes principios morales. Son devotas y provienen de diferentes clases sociales pero no suelen forman parte de ninguna red”, explica Philippe.

Se describen en la propias citas de Turguéniev: “Había algo innato y especial en la constitución de su redonda cara un poco oscura, en la pequeña y delgada nariz, en las mejillas casi infantiles y en esos ojos brillantes y oscuros. Estaba hecha con gracia pero, de alguna manera, no del todo desarrollada”. (Asya, 1858).

“No se sentaba ni por un momento. Se levantaba constantemente, iba corriendo a la casa, tarareando en voz baja, a menudo riéndose de manera extraña. Parecía que se reía, no a lo que se decía, sino a otros pensamiento que entraban en su cabeza. Sus ojos, claros y atrevidos, miraban hacia delante aunque a veces sus párpados se entrecerraban, y en ese momento su mirada se convertía en profunda y amable”. (Asya, 1858).

Turguéniev escribió el relato Asya en un prolífico momento creativo. Poco a poco comenzó a ocupar un espacio destacado en la literatura rusa.

En esta historia Turguéniev dibuja en gran medida la arquetípica imagen de la mujer rusa creada por Pushkin, Tatiana Lárina, que aparece en Eugene Onegin. Se trata de una mujer brillante, natural, de sentimientos manifiestos que normalmente no encuentra una respuesta adecuada en el mundo masculino. Es introvertida y con un mundo interior refinado y una mente volátil.

“Había cumplido veinte hacía tiempo. Era alta y tenía una cara que era tanto pálida como de tez morena, sus grandes ojos grises bajo redondas cejas rodeadas de pequeñas pecas, una frente y una nariz que eran perfectamente rectas, una boca reducida y una mejilla más bien arqueada". (Elena Stájova de la novela En vísperas, 1860)

“Por todo su ser, en su atenta y algo tímida expresión facial, en su mirada titubeante, en su aparentemente forzada sonrisa, en su baja y desigual voz, había algo nervioso y eléctrico, algo impetuoso y precipitado. En definitiva, había algo que no podía agradar a todo el mundo e incluso algunos podían encontrar repelente”. (Elena Stájova de la novela En vísperas)

Su naturaleza se revela completamente en las vicisitudes del amor. Sigue fiel a su amado a pesar de que lo desaprueben sus padres y de las circunstancias adversas. Suele sobrestimar las cualidades espirituales de los hombres y se enamora de alguien que no se merece a alguien como ella. 

“Pero todo su ser emanaba algo fuerte y audaz, algo impulsivo y apasionado. Sus manos y piernas eran pequeñas, su firme y flexible cuerpo era diminuto y recordaba a las estatuas florentinas del siglo XVI". (Marianna Sinetskaia de la novela Suelo virgen, 1877)

“Hablaba poco y escuchaba atentamente y con gracia, como si quisiera darse cuenta de todo. A menudo se quedaba quieta, bajaba sus manos y se ponía pensativa. En esos momentos su cara mostraba los entresijos de sus pensamientos...” (Natalia Lasúnskaia de la novela Rudin, 1855)

¿Cómo es una chica Turguéniev actualmente según Philippe Herbet? “Actualmente el estereotipo está distorsionado. Significa que es una especie de chica idealista, suave, algo chapada a la antigua, que viste ropas vintage y es sentimental, poética y sutil. Tiene algunas dificultades para vivir en el mundo actual. Trato de retratarlas en su propio medio, en escenas vinculadas a sus actividades favoritas. Los paisajes se encuentran entre Moscú y el campo del sur de Rusia”.

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