Chukotka, la región más remota, inalcanzable e inhóspita de Rusia

Verano tardío en el sur de Chukotka. Vista del valle de Tkachénskaia desde el monte Inajpak.

Chukotka se encuentra en la parte nororiental de Rusia, en Eurasia. Es uno de los lugares más aislados del mundo.

Una ventosa tarde de septiembre en la bahía de Krest en la Chukotka oriental (distrito de Iultinski).

Chukotka es la región más remota, inalcanzable e inhóspita de Rusia. También es la menos explorada. Cuando vives aquí te sientes como una mota de polvo en la extensión nevada. Los visitantes de la región se exponen a vientos de los dos océanos, pueden ver la especial flora y fauna ártica y los misteriosos monumentos de los antiguos habitantes de Chukotka.

Arcoíris sobre la bahía de Providencia al este de Chukotka.

Su superficie de 721.500 kilómetros cuadrados es mayor que cualquier país europeo y es la región menos poblada de Rusia: los vastos espacios de la región autónoma de Chukotka albergan tan solo 50.000 habitantes, la mitad de los cuales pertenecen a los pueblos del norte.

Un día de septiembre en la bahía de Krest al este de Chukotka (distrito de Iultinski). Los últimos rayos del sol, la próxima vez que se vean en la tundra será el próximo año.

Chukotka es también la única región de Rusia que se encuentra en los dos hemisferios. El único otro lugar del mundo por donde pasa el meridiano 180 por tierra son las islas de Fiji en el Pacífico.

La carretera de Iultin-Egvekinot, una de las pocas carreteras de Chukotka, fue construida en los años 40 del siglo XX para proporcionar acceso a las minas de estaño y tungsteno.

Chukotka se encuentra en la zona de la tundra. Durante el corto verano las bayas árticas, las setas y las flores convierten la tundra en una fragante alfombra de colores. La primera nevada comienza a finales de octubre, después del periodo de lluvias y nieblas y continúan hasta junio.

El fin del mundo: una vista del estrecho de Bering. Tras la niebla se encuentra el continente americano.

Chukotka se encuentra situada entre el océano Pacífico y el océano Ártico. Así que cuando llegas al cabo Dezhnev (el punto más oriental de Rusia), puedes ver el ártico a la izquierda y el Pacífico a la derecha, Norteamérica frente a ti y la infinita tundra de Eurasia nororiental detrás tuyo.

Un día de agosto cerca de Anadir. Vista del monte San Dionisio.

Uno de los monumentos más misteriosos de la cultura ártica es la avenida de huesos de ballena, que se encuentra en la isla de Yttygran al sudeste de Chukotka. La isla nunca ha sido habitada y contiene dos dilas de unos 500 metros de largo de costillas de ballenas gigantes de Groenlandia. Las costillas miden cinco metros de altura.

Vista de la bahía Providencia desde el Monte Vijr (Mar de Bering al este de Chukotka).

Otro interesante monumento que ha sobrevivido de los antiguos esquimales son los petroglifos de Pegtymel. Hay dibujos grabado en los acantilados a una altura de 20-30 metros. Los dibujos, que se piensa que tienen unos 2000 años de antigüedad, muestran escenas de caza, así como extrañas criaturas humanoides con cabezas con forma de seta. Los científicos siguen discutiendo sobre lo que querían retratar los esquimales.

Luna de agosto sobre la bahía de Anadir y planta eólica.

La región autónoma de Chukotka se vanagloria de una auténtica joya ártica, la conocida como reserva de la isla Wrangel. La isla de Wrangel no tiene paralelo con otras islas árticas en cuanto a biodiversidad, superando a todo el archipiélago ártico canadiense. 

Noches blancas en la bahía de San Lorenzo (Mar de Bering). Sigue habiendo restos de nieve y hielo a finales de junio

Chukotka se ve inmersa en la larga noche ártica cuando la luz del sol solo se puede ver un par de horas al día.

Auroras boreales en marzo. Los dos puntos brillantes a la izquierda son un desfile de planetas menores, la conjunción de Júpiter (debajo) y Venus (arriba).

Si viene en invierno será recompensado con un fenómeno natural único, las auroras boreales.

Final de un corto día de enero (medio día) en el monte San Dionisio.

Desde Moscú solo se puede llegar a la capital de Chukotka, Anadir, en avión. Moverse por Chukotka es difícil porque no hay carreteras, así que solo puedes ir de una a otra aldea en helicóptero o avión. En verano se puede llegar hasta algunas aldeas por mar.

La tundra en la oscuridad de la larga noche invernal.

Para visitar cualquier lugar de Chukotka necesitarás un permiso del FSB (Servicio de Seguridad Federal). Esto se debe a la proximidad de la frontera entre Rusia y Estados Unidos. Si estás planeando ir a Chukotka la mejor manera de hacerlo es ponerte en contacto con una agencia de viajes e ir con un grupo organizado.

Bahía de Anadir en octubre.

La población indígena de Chukotka, los chukchis y esquimales, son un pueblo alegre y amigo de la diversión. Todos los inviernos tienen carreras de trineos de perros y de renos. En verano celebran el Festival de Beringia en la costa del estrecho de Bering. El momento cumbre del verano es el festival de folk indígena de Ergav que se celebra en la capital de la región Anadir.